El borrego “Obispo” de la Montaña de Guerrero



Rubén Darío Martínez Rojero
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En el México prehispánico se criaban pocas especies de animales domésticos: guajolotes, ocas y el perro pelón o Xoloitzcuintle. Además de estas especies, se incluían en la dieta de los antiguos mexicanos animales de caza como jabalíes, conejos, liebres, iguanas, ranas, perdices, codornices, faisanes y venados.1,2 Dado que a la llegada de los españoles no existían animales de trabajo ni productos alimenticios derivados de animales, los conquistadores trajeron para este propósito equinos, rumiantes y cerdos.3,4,5 Estos animales se multiplicaron por la abundancia de forraje en los agostaderos vírgenes y la ausencia de enfermedades que pudieran diezmarlos.1 En el caso de los ovinos, las primeras razas que llegaron a México eran de tipo lanar: Merino, Churras y Lachas.1,3 Posteriormente, a lo largo del periodo colonial que corrió de 1521 a 1821, las oleadas de ovinos españoles que llegaron fueron creando un mosaico genético conocido como borrego criollo que se difundió ampliamente en gran parte de la Nueva España, incluyendo lo que actualmente se conoce como la Región de la Montaña del estado de Guerrero.6,7
    Las razas de borregos Churra y Merina pueden encontrarse aún en pequeños rebaños que posiblemente sean descendientes de esas primeras razas introducidas durante la Colonia y que se han mantenido aislados a través de los siglos. Estos ovinos, conocidos por los pobladores indígenas como borrego “Obispo” o de “Cuatro Cuernos”, son animales lanados de pelaje negro que se caracterizan por presentar el fenómeno del policerismo (presencia de más de dos cuernos), que los hace diferentes a cualquier otro ovino criollo existente en México. No obstante, no se han desarrollado estudios para conservarlos y reproducirlos y, en consecuencia, se desconoce su origen genético y no se dispone de información sistemática sobre sus características morfo-estructurales, ni aspectos de su comportamiento productivo y reproductivo, por lo que este genotipo podría desaparecer. El ovino “Obispo” representa un recurso natural por su capacidad de adaptación y un reservorio genético que puede ser de interés para la ovinocultura nacional. Es fundamental, por tanto, realizar esfuerzos para conservar esta diversidad genética ante los cambios que puedan ocurrir en los sistemas de producción, en los que los genotipos con aptitudes extremas como el borrego “Obispo” pueden contribuir al estudio de genes asociados con las características reproductivas y de salud para las futuras demandas del mercado. Conviene, pues, estudiar a esta especie endémica, preservar el genotipo y multiplicarlo mediante métodos de reproducción como la Inseminación Artificial y la Transferencia de Embriones.


EL BORREGO CRIOLLO DE LA MONTAÑA DE GUERRERO

El estado de Guerrero está formado por siete regiones: Norte, Tierra Caliente, Centro, Costa Grande, Costa Chica, Montaña y Acapulco de Juárez.8 La Región de la Montaña, la parte más abrupta, accidentada e inaccesible, se localiza al noroeste de la entidad y se divide, a su vez, en tres microrregiones: Montaña Alta, Media y Baja,8,9situadas entre las estribaciones de la Sierra Madre del Sur y las sierras paralelas, más o menos individuales, comprimidas unas contra otras, que suelen formar planicies inter-montañosas frecuentemente escalonadas, con altitudes que van desde los 600 metros sobre el nivel del mar (msnm) en la Montaña Baja hasta los 3100 msnm en la Montaña Alta.9 El 70% de los habitantes de la región son indígenas10 y en los municipios de Manilantepec, Cochoapa, Metlatonoc, Tlacoapa, Copanotoyac, Zapotitlán Tablas, Tlapa y Acatepec aún se pueden encontrar, aislados y dispersos, pequeños rebaños de ovinos criollos que quizás sean descendientes directos de las primeras razas Churras y Merinas introducidas durante la colonia.1,3,6 En promedio estos rebaños están integrados por 9.4 cabezas de ganado de los cuales 5.4 corresponden a ovejas adultas, 2.0 a sementales, 4.5 a crías macho y 3.4 a crías hembra.1,10
    Este ovino criollo “Obispo” o de “Cuatro Cuernos”, que prácticamente se ha mantenido aislado sin cruzarse con otras razas, se distingue como ya mencioné por la presencia de varios cuernos, más allá de los dos comunes observados en la mayoría de las razas de esta especie doméstica. Este fenómeno se presenta en los machos y raras veces en las ovejas hembras, que incluso pueden ser acornes o “mochas”.10 Los machos son animales que tienen la particularidad de poseer dos pares de cuernos (en ocasiones hasta cinco o más), unos superiores que son gruesos y rectos y otros inferiores que son cuernos más finos y encorvados hacia la cara, que los distingue y los diferencia de cualquier otro tipo de ovino criollo existente en México.


Borregos

El borrego “Obispo” en la Montaña de Guerrero.

ANTECEDENTES

Aunque no existen estudios específicos, es posible que el borrego criollo de la Montaña de Guerrero, al igual que el borrego “criollo de Chiapas”,7 tenga su origen en las ovejas de las razas Churra y Lacha introducidas en diferentes regiones del sur de la Nueva España. Esta presunción se basa en que, a excepción de la Montaña, no se tienen antecedentes de la presencia del borrego “Obispo” o de otras razas ovinas en las restantes seis regiones de la entidad, donde la ovinocultura se ha desarrollado de manera más reciente, principalmente a partir de la cría de ovinos adaptados a los trópicos introducidos al estado de Guerrero a finales del siglo pasado.11 
    Más aún, los ovinos “Navajo-Churro” de Arizona y de Nuevo México, introducidos por los conquistadores españoles a dichas regiones, también descienden de la antigua raza ibérica Churra (rebautizada “Churro” por los fronterizos americanos), introducida a América del Norte en el Siglo XVI con el propósito de alimentar a los ejércitos españoles y a los colonos.12 Durante el Siglo XVII los “Churros” eran populares entre los colonos españoles en el Alto Valle del Río Grande; algunos rebaños fueron adquiridos por los indígenas Navajos.13 Sin embargo, el exterminio de los rebaños criollos promovido entonces por el gobierno federal de ese país, diezmó el número de ovejas Navajo-Churro al punto de casi desaparecer.12 La restauración de la raza se inició en la década de 1970 y, aunque actualmente ya no está en peligro de extinción, todavía se considera una especie rara, debido a que, al igual que el borrego “Obispo” de la Montaña de Guerrero, presenta el fenómeno del policerismo.
13 La presencia de más de dos cuernos en los machos se ha observado de igual manera en los ovinos criollos de la Argentina14 y del Uruguay15 también descendientes directos de la antigua oveja Churra traída a Sudamérica por los colonizadores españoles.16 Todas estas razas de carneros de cuatro cuernos parecen estar relacionadas con un tronco común que se originó en el antiguo Egipto de donde pasaron al norte de África, Sicilia, España y de allí a América, al compás de las migraciones humanas.17, 18 
 

SITUACIÓN ACTUAL

El ovino “Obispo” de la montaña es un animal rústico, longevo, pequeño, magro de carnes, prolífico y de temperamento activo que se ha adaptado a las condiciones difíciles de escasez de forraje durante la sequía y de fácil manejo.10 El objetivo de su cría es el autoconsumo y tener un producto que pueda venderse fácilmente en la zona en cualquier época del año, pero que lamentablemente está disminuyendo de manera gradual e inevitable.1 Hasta ahora, la falta de caminos y la orografía accidentada de la región, aunada a la lejanía de las zonas urbanas y a la falta de asistencia técnica, han conducido al aislamiento de las poblaciones indígenas y sus escasos rebaños. No obstante que la población de ovinos se ha reducido paulatinamente, aún pueden encontrarse en las áreas más remotas. No existen registros oficiales, pero en las zonas más apartadas de la Sierra Madre del Sur que cruza al estado de Guerrero, probablemente existan alrededor de 900 ejemplares adultos distribuidos en pequeños núcleos de no más de 52 animales (rango 1-52), que se reproducen con una alta consanguinidad.10 
    A diferencia de lo que se ha realizado en Arizona y en Sudamérica para rescatar a sus genotipos criollos, en México no se han hecho estudios para conservar y reproducir al ovino “Obispo “de la Montaña de Guerrero, el cual prácticamente ha pasado inadvertido durante siglos, al grado de que no existe un reconocimiento oficial de este genotipo por las dependencias involucradas en las actividades pecuarias en México como la SAGARPA o la CONARGEN, entre otras. En consecuencia, se desconoce su origen genético y no se dispone de información sistemática sobre las características morfo-estructurales de este genotipo ovino, ni aspectos de su comportamiento productivo y reproductivo, por lo que el borrego “Obispo” podría desaparecer. Es fundamental, por lo tanto, realizar esfuerzos para conservar esta diversidad genética ante los cambios que puedan ocurrir en los sistemas de producción, en los que las razas mejoradas podrían no ser adecuadas para las futuras demandas de mercado. Por otro lado, los genotipos con aptitudes extremas como el borrego “Obispo”, pueden contribuir al estudio de genes asociados con las características reproductivas y de salud desarrolladas en condiciones menos favorables. 
     Convendría desarrollar proyectos de investigación básica dirigidos a estudiar los caracteres morfo-estructurales y a estimar parámetros productivos y reproductivos del ovino “Obispo” con el fin de rescatar esta especie endémica, preservar el genotipo y multiplicarlo mediante métodos de reproducción como la inseminación artificial, la ovulación múltiple y la transferencia de embriones. 
    Es muy probable que, aunado a la progresiva disminución en el número de estos animales criollos, exista también poca variabilidad genética y alta consanguinidad de estos rebaños, por lo que conviene determinar tanto el origen del borrego “Obispo”, como conocer su variabilidad genética (mediante ADN mitocondrial) dentro de la población y entre diferentes poblaciones de borregos criollos y de las razas definidas existentes en el país.

CONCLUSIONES

El ovino de la Montaña, conocido también como  “criollo” o “corriente”, representa un recurso por su adaptación y constituye un reservorio genético que puede ser de interés para la ovinocultura nacional. Este genotipo, por sus características únicas, merece ser sometido a un estudio serio, consistente y sistemático para caracterizarlo y lograr su rescate como una raza local. Es necesario, entonces, llamar la atención para que se implementen programas gubernamentales dirigidos a estudiar y conservar esta diversidad genética, debido a que los genotipos locales con características extremas representan un recurso importante por su rusticidad y adaptación para soportar condiciones de cría desfavorables de las regiones montañosas del sur del país, aportando beneficios incluso bajo un sistema tradicional de manejo. No sería remoto, por tanto, que ante la falta de estudios y la ausencia de programas de mejoramiento genético el ovino “Obispo” en México sea en un futuro muy cercano una presencia meramente anecdótica.

REFERENCIAS

1    Medrano JA (2000). Recursos animales locales del centro de México. Arch. Zootec., 49: 385-390.
2    Chauvet M (2001). Los nuevos retos de la ganadería. En L. Hernández (Comp.): Historia ambiental de la Ganadería en México (pp. 226-232), URD/Instituto de Ecología, México.
3    Matesanz J (1965). Introducción de la Ganadería en la Nueva España, 1521-1535, El Colegio de México. Historia Mexicana 56: 533-566. 
4    Laguna SE (1991). El ganado español, un descubrimiento para América. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Madrid, España. 237 p.
5    Pedraza P, Peralta M y Perezgrovas R (1992). El borrego Chiapas; una raza local mexicana de origen español. Arch. Zootec., 41 (extra): 355-362.
6    Perezgrovas R y Sarmiento J (1990). Antecedentes históricos. En R. Perezgrovas (Ed.) Los Carneros de San Juan. Ovinocultura indígena de Los Altos de Chiapas (pp. 1-61). Centro de Estudios Indígenas. UNACH. San Cristóbal de las Casas, Chiapas. 
7    Perezgrovas GR (1998). Comparación de recursos genéticos: el borrego Chiapas (México) y las razas autóctonas de origen español. Arch. Zootec., 47: 425-430.
8    Bahena SU (2002). Guerrero. Historia y Geografía Tercer Grado. 3ª Edición. México, 159 p.
9    Matías AM (1997). La agricultura indígena en la Montaña de Guerrero. Plaza y Valdés editores. México, p. 285.
10    López-Gordillo JA (2010). La diversidad y prácticas de manejo de los animales domésticos en la región de la Montaña del Estado de Guerrero. Tesis de Maestría. Posgrado en Desarrollo Sustentable de Zonas Indígenas. Colegio de Posgraduados, Campus Puebla, Puebla, Pue., México.
11    Cuéllar OJA (2006). La Producción Ovina en México. Memorias; Primer Semana Nacional de la Ovinocultura. Tulancingo, Hgo., 04 de agosto. SAGARPA-Gobierno del Estado de Hidalgo-INIFAP-Fundación Hidalgo Produce, A.C.
12    Anónimo (2009). “Navajo-Churro”. Sheep Breeds. Animal Science Department. Statal University of Oklahoma. edu/breeds/sheep/navajochurro/index.htmhttp:/www.ansi.okstate.
13    Simmons P (2001). Carol Guide for Sheep Breeding. North Adams, Massachusetts: LLC Publication Storey. ISBN 978-1-58017-262-2.
14    De Gea GGS y Levrino GM (2000). La oveja de tipo “Criollo” de las sierras de los Comechingones, Córdoba, Argentina. Etnología XXV Comunicación 3: 231-234.
15    Mernies B, Macedo F y Fernández G (2007). Índices zoométricos en una muestra de ovejas criollas uruguayas. Arch. Zootec., 1: 473-478.
16    Wernicke E (1933). El Paso del Ganado Lanar del Antiguo al Nuevo Mundo. Anales de la Sociedad Rural Argentina (pp. 345-352). Buenos Aires, Argentina.
17    Gou J, Du LX, Ma YH, Guan WJ, Li HB, Zhao QJ, Li, X and Rao SQ (2005). A novel maternal lineaje revealed in sheep (Ovisaries). Animal Genetics 36 (4): 331-336.
18    Mason IL (1961). Razas Indígenas de Ovinos y caprinos en América Latina. Estudio FAO: Producción y Sanidad Animal 22. Recursos Genéticos Animales en América Latina. Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. Roma© FAO Y PNUMA 1981.


Rubén Darío Martínez Rojero
Profesor-Investigador
Colegio Superior Agropecuario 
del Estado de Guerrero
rubendariomr1@prodigy.net.mx

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