La fotografía botánica de Aída Ortega



Irene Sepúlveda
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© Aída Ortega. La pausa, 2018.

 

© Aída Ortega. Reflejo, 2018.

 

Desde que en 1826 Joseph Nicéphore Niépce logró la primera fotografía conocida, el desarrollo de esta disciplina ha estado notoriamente ligado al mundo de la biología, especialmente al de la botánica. Las plantas y sus flores se convirtieron de inmediato en las modelos favoritas de especialistas y aficionados gracias, tal vez, a que la inmovilidad vegetal era una aliada contra las limitaciones técnicas de la época, especialmente contra los largos tiempos de exposición que las cámaras de entonces exigían para entregar una imagen nítida. 

     Sir John Herschel (1792-1871) fue uno de los científicos más conocidos de su época. Su campo de conocimiento abarcó diversas disciplinas, aunque fueron sus trabajos en astronomía los que lo hicieron destacar. Fue también un aficionado a la fotografía que descubrió, entre otras cosas que el tiosulfito de sodio es capaz de fijar las sales de plata, permitiendo que las imágenes fotográficas sean permanentes. Es a Herschel a quien debemos los términos “fotografía”, “negativo” y “positivo”. Aunque no tenemos constancia de ello, es posible que todo surgiera de la necesidad de fotografiar las plantas que dibujaba su esposa, Margaret Brodie Stewart, empleando una cámara lúcida. 

     No obstante, fue una botánica inglesa, Anna Atkins (1799-1871) quien popularizó la cianotipia inventada por Herschel en 1842. Atkins dedicó más de diez años a la producción de un compendio de algas británicas, que publicó en forma de álbumes bajo el título British Algae: Cyanotype Impressions. Este fue un trabajo metódico y detallado que, sin embargo, no logró tener el reconocimiento que diez años después obtendría William Henry Fox Talbot (1800-1877) con los calotipos de su colección The pencil of nature. 

     Mención destacada, sin duda, merece Karl Blossfeldt (1865-1932), fotógrafo alemán miembro de la llamada Nueva objetividad (Neue Sachlichkeit), quien en 1928 publica el libro Urformen der Kunst (Las formas originales del Arte), una colección de imágenes de gran sutileza y cuidada composición, conseguidas con cámaras que él mismo fabricaba, y que resaltaban las características estructurales de las plantas. Esa es parte de la tradición de la que vienen los modernos fotógrafos de plantas. Las fotografías de Aída Ortega que presenta este número de Elementos, han sido producidas con medios contemporáneos, pero con idéntico espíritu de indagación y la misma apasionada búsqueda de la belleza natural que hay en las plantas y sus flores. Un trabajo detallado y paciente que conforma ya una obra de indudable valor estético. 

Irene Sepúlveda 

 

 

 

© Aída Ortega. Burkan, 2021.

 

© Aída Ortega. Sagaris, 2016.

 
 

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