Coacoatzintla: donde abunda la serpiente de cuernitos



Octavio Iván Martínez-Vaca León, Jorge Éufrates Morales-Mávil, Xavier López-Medellín
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Veracruz es un estado cuya diversidad étnica (16 pueblos indígenas) comprende el 25.8 % de la diversidad cultural nacional (62 pueblos indígenas) (García y Romero, 2009). No obstante, su pasado prehispánico suele identificarse con tres culturas principales, la olmeca en el sur del estado, la totonaca en el centro y la huasteca en la parte norte (Ladrón de Guevara y Vásquez, 2010).

     Coacoatzintla es uno de los 212 municipios del estado de Veracruz. Fisiográficamente se ubica en la región del Totonacapan, a una altitud que va desde los 1,300 hasta los 2,600 msnm en la sierra de Chiconquiaco (Melgarejo, 1943); un contrafuerte de la Sierra Madre Oriental en el Eje Neovolcánico Transversal (Ladrón de Guevara y Vásquez, 2010). Este pueblo prehispánico colinda con los municipios de Tlacolulan, Tonayan, Naolinco y Jilotepec. Su vegetación se compone principalmente de relictos de bosque mesófilo de montaña y de bosque de pino-encino, así como áreas modificadas para la agricultura de temporal y pastizales para la ganadería.

 

COACOATZINTLA, LA HISTORIA DE UN PUEBLO PREHISPÁNICO

 

La historia de este pueblo se remonta a la época de la conquista (1519-1522), cuando la relación entre los totonacas de la costa del Golfo de México y los españoles terminó en sometimiento. Si bien este grupo étnico ya había sentido los efectos de la penetración cultural, conquista, expoliación y colonización de otros pueblos como los chichimecas, tlaxcaltecas y tenochcas, fueron los acontecimientos locales de la colonia española, incluyendo sus epidemias, los que diezmaron esta zona indígena. Por estas causas, gran parte de este pueblo se refugió en las tierras altas del norte, que serían las áreas más inaccesibles de la Sierra Madre Oriental (Melgarejo, 1943; 1984).

     Un grupo de totonacas provenientes del sur del río Huitzilapan (La Antigua, Veracruz) se asentó en las tierras altas, en un lugar al que llamaron Tlacolulan. Esos totonacas fundarían también 13 pueblos cercanos a ellos, entre los cuales destaca Coacoatzintla (Melgarejo, 1984). Hacia 1523 la evangelización alcanzó a todos los pueblos indígenas y, posteriormente, los españoles les concedieron el derecho a tener tierras y autoridades propias, con la obligación de recabar tributos y mantener controladas a las comunidades. No existen sitios arqueológicos en Coacoatzintla que narren su historia y acontecimientos, sin embargo, se preserva un lienzo en la colección del Museo de Antropología de Xalapa llamado Códice Coacoatzintlan (Figura 1), que describe la situación política neutra de este pueblo frente a las rebeliones contra los españoles por el poblado vecino inmediato, Chapultepec (año 1530). Además de ello, también se establece la delimitación de las tierras entre estas dos comunidades en 1555 (Melgarejo, 1984).

 

 

Figura 1. Códice de Coacoatzintla. Museo de Antropología de Xalapa, Veracruz.

 

     Coacoatzintla formaba parte de los territorios otorgados a Hernán Cortés y en 1580, la  Relación de Xalapa, dictada por el alcalde Constantino Bravo de Lagunas, concebía a este pueblo ubicado a cuatro leguas de Xalapa, como:

 

[...] de buen temperamento, con tierras templadas, húmedas, con relieve áspero y montuoso, cuyo arroyo y aguas de verano les permitían cosechar maíz, frijol, calabaza y chile, también tienen árboles silvestres como encinos que dan bellotas; tienen duraznos, aguacates, capolis. Sus vestimentas la hacen con yerba que llaman pita. Hay leones, adives, gatos monteses, venados, zorros, papagayos, guacamayas, gavilanes, cuervos, auras, faisanes, tordos. Tiene al presente ciento y veinte tributarios indios casados, que adoraban ídolos de piedra. Eran de Tlacolula y después fueron de Montezuma hasta que vino el Marqués [...] (Melgarejo, 1982; 1984).

 

     Poco más de tres siglos después, específicamente el 25 de mayo y el 23 de octubre de 1889, el gobierno del estado de Veracruz expidió un decreto en el que a Coacoatzintla le fueron anexadas dos congregaciones: Paxtepec y Chapultepec, respectivamente (Melgarejo 1982; 1984). En la actualidad, Coacoatzintla es un municipio con más de diez mil habitantes cuyas actividades económicas principales son el cultivo de maíz y papa, la producción de ganado bovino, porcino, ovino, caprino, guajolotes y pollos de engorda (CEIEG, 2019).

                                                                     

ANÁLISIS DE LA TOPONIMIA DE COACOATZINTLA

 

Coacoatzintla es una palabra de origen nahua, cuya toponimia (significado del nombre) en la actualidad es polémica y ambigua. De acuerdo con diferentes interpretaciones de reconocidos antropólogos e historiadores, existen dos posibilidades para su significado y origen: a) un orotopónimo (que refiere a su orografía): “lugar de cuernitos” en referencia a un cerro cuya punta semeja a unos cuernos, y b) un zootopónimo (que refiere a un animal): “lugar donde abundan las serpientes con cuernos o lugar donde se veneran las serpientes con cuernos”, en referencia a la presencia de las serpientes torito. Ambas interpretaciones se fundamentan principalmente en elementos simbólicos prehispánicos plasmados en el Códice Coacoatzintlan, y del análisis lingüístico antropológico de varios especialistas.

     El análisis del códice nos permite considerar dos elementos de peso para inclinar la balanza hacia la elección del topónimo de origen animal, más que al de origen geográfico del pueblo. En primer lugar, la representación de una serpiente que sobresale en proporción más que cualquier otro símbolo. Al respecto, es de destacar la importancia, representatividad y veneración de estos animales como símbolos místicos, religiosos y militares para la cosmogonía de nuestros pueblos prehispánicos (Martínez-Vaca y López, 2019). Para el pueblo totonaca, la serpiente era símbolo de la eternidad y representaba la tierra. Algunos historiadores atribuyen el águila y la serpiente de nuestro escudo nacional como de indudable manufactura totonaca (Melgarejo, 1943, 1980, 1985). En la actualidad, las historias y leyendas totonacas aún mantienen relatos sobre serpientes para explicar causas y orígenes sobre fenómenos naturales (Cuellar, 1997).

     La segunda evidencia hace alusión al tocado en forma de serpiente que lleva el señor de Coacoatzintla que se aprecia en un evento importante en la parte media izquierda del lienzo, que narra la reunión de tres personajes y representa la alianza entre los pueblos de Tlacolulan, Coacoatzintla y Xilotepec. Dicho acontecimiento se da justo en el cerro de Quaquachtepec, el cerro cuya punta semeja cuernos y es la única evidencia que se considera de relevancia para justificar el orotopónimo del lugar (Melgarejo, 1984).

     Con respecto a los estudios antropológicos y lingüísticos, existen varios trabajos que interpretan la toponimia de Coacoatzintla, sobresaliendo las primeras publicaciones del profesor Melgarejo Vivanco de 1943 y 1950, en los que el significado de la palabra es “lugar de cuernitos”, haciendo alusión al cerro Quaquachtepec. Más adelante, en 1984, el mismo autor publica una interpretación del Códice Coacoatzintlan, haciendo mención del elemento simbólico del tocado de culebra del señor de Coacoatzintla para traducir la palabra como “donde abundan las culebras”. En la misma obra, Melgarejo cita datos etnográficos de Joaquín María Rodríguez (1895) sobre la culebra llamada torillo o torito en Tatatila y que se describe como una serpiente con cuernos, posiblemente como fundamento en la etimología de Coacoatzintlan como “lugar de cuernos”, es decir: “lugar de toritos o culebras con cuernos”, y que, dentro del apartado de palabras indígenas del mismo documento se traduce como “lugar de nuestra señora la culebra con cuernos” (Melgarejo, 1984).

     En 2008, Andrade y colaboradores interpretan el significado de la palabra Coacoatzintla como “lugar donde abundan las serpientes con cuernos o donde se veneran las serpientes con cuernos”. Además, consideramos pertinente mencionar que si el significado de Coacoatzintla fuese en referencia al cerro cuya punta asemeja cuernos, bien podría haberse llamado al pueblo “Quaquachtepec”, palabra en la que la raíz “tepetl” significa “cerro”. Asimismo, si la palabra “coa”, de la raíz “Kua” que significa “cuernos”, estuviera relacionada con venados como también se ha sugerido, un nombre más prudente hubiese sido el de Misantla, en el que la raíz “mazatl” significa venado (Melgarejo, 1950; Andrade y cols., 2008).

 

 

Figura 2. Escudo municipal de Coacoatzintla.

 

     En la actualidad, el municipio de Coacoatzintla mantiene como símbolos en su escudo ambos elementos, el cerro “Quaquachtepec” y la serpiente (H. Ayuntamiento Constitucional de Coacoatzintla, 2018) (Figura 2). Sin embargo, esta última está representada por lo que semejan dos crótalos (serpiente de cascabel), más que por una representación de lo que debería ser la serpiente de cuernitos.

 

LA SERPIENTE CORNUDA ESMERALDA: OPHRYACUS SMARGDINUS

                            

Las serpientes mexicanas con escamas en la cabeza que semejan cuernos por encima de los ojos (escamas supraoculares), incluyen cuatro especies estrechamente relacionadas (Mixcoatlus melanurus, Ophryacus esphenophys, O. undulatus y O. smaragdinus) (Grünwald y cols., 2015). Todas ellas son similares y conocidas en sus zonas de distribución como “víboras de cuernos”. Son serpientes principalmente diurnas, de tamaño mediano, entre 55 y 70 cm de longitud (Martínez-Vaca y Morales-Mávil, 2012).

     La especie Ophryacus smaragdinus se ha denominado serpiente cornuda esmeralda, principalmente por su llamativo color verde. Se distingue de las otras serpientes con cuernos, debido a que sus escamas supraoculares están separadas del ojo por una o dos filas de pequeñas escamas (Figura 3). Esta serpiente habita solo en México (endémica del país), y su distribución es principalmente en el estado de Veracruz, así como en las zonas límites este-centro con Hidalgo, noreste de Puebla y norte de Oaxaca (Grünwald y cols., 2015). Es habitante en sitios húmedos con densa vegetación de los bosques de niebla, de pino, de encino y vegetación riparia; pueden encontrarse entre la hojarasca, troncos caídos, acumulaciones de helechos o sobre las ramas bajas (1.5 m) de los árboles y arbustos, frecuentemente cerca de cuerpos de agua (Martínez-Vaca y cols., 2016).

 

 

Figura 3. Serpiente de cuernos esmeralda (Ophryacus smaragdinus) en la vegetación boscosa de Coacoatzintla.

 

     La serpiente cornuda esmeralda se alimenta básicamente de roedores pequeños, aunque las lagartijas también forman parte de su dieta. Captura a sus presas manteniéndolas en su hocico mientras inyecta sus toxinas que secreta al morder con los colmillos retráctiles que están conectados a sus glándulas de veneno. Para cazar, estas serpientes utilizan todos sus sentidos, pero se sabe que inicialmente pueden detectar a las presas por el sentido auditivo, percibiendo las vibraciones de las lagartijas o roedores al desplazarse (Martínez-Vaca y cols., 2020), posteriormente utilizan la vista y el olfato para ubicarlas y atacar.

     La serpiente cornuda esmeralda es una especie poco conocida y estudiada, tan es así, que apenas en el 2015, Grünwald y colaboradores, describieron a esta serpiente (Ophryacus smaragdinus) como una especie diferente de O. undulatus. Ahora se empiezan a describir algunas características de su ecología y comportamiento. Se sabe, por ejemplo, que tiene una marcada estacionalidad en los nacimientos, que ocurren durante los meses lluviosos de septiembre y octubre, y que en promedio dan a luz de 7 a 9 crías vivas (Martínez-Vaca y Morales-Mávil, 2012).

     En las zonas montañosas del centro del estado de Veracruz, las serpientes con cuernos habitan relictos de bosque donde también existen plantaciones de café, uno de los productos más importantes del estado –segundo productor de café a nivel nacional. Cuando inicia la temporada de cosecha de café en la congregación de Coacoatzintla, los cortadores saben que tienen la posibilidad de encontrarse con alguna serpiente torito, y dado que su coloración críptica (que se camufla en el entorno por su color) no permite percibirlas con facilidad, son bastante temidas.

     No obstante, las serpientes torito también provocan fascinación en muchas personas que ven en ellas una especie de símbolo de fuerza, de poder, como puede evidenciarse en algunos objetos prehispánicos encontrados en la zona (por ejemplo, máscaras con la representación de serpientes torito). Sin embargo, en la actualidad algunos pobladores locales también muestran respeto y admiración por estas serpientes, e incluso, la zona de Coacoatzintla se ha mencionado como “El lugar de nuestra señora la serpiente de cuernitos”. Ahí, en ese sitio, es donde se ubica la finca El Chirimoyo, propiedad del biólogo Héctor Hernández Andrade, productor de un café de altura (1,460 msnm), cuyo logotipo incluye precisamente una serpiente de cuernos (Figura 4).

 

 

Figura 4. Logotipo para una marca de café de altura producido en Coacoatzintla, Veracruz.

 

     El hecho de que el café artesanal que se produce en la finca El Chirimoyo promueva el sitio como “El lugar de nuestra señora la serpiente de cuernitos”, es un apoyo a la sensibilización de los pobladores de Coacoatzintla y comunidades vecinas, acerca de la importancia de esta serpiente.

     Además, la representación de la serpiente en las bolsas de venta del café, con una imagen tipo prehispánica y el nombre científico de la especie, deja en los compradores que llegan de diferentes partes del estado y el país, una reflexión acerca de lo importante que es esta serpiente y la necesidad de conservarla por ser una especie endémica y vulnerable.

 

RIQUEZA HISTÓRICA Y CULTURAL DE LAS MÁSCARAS: LA MÁSCARA DE COACOATZINTLA

 

En México las máscaras se han utilizado y adaptado a los entornos materiales y simbólicos de los diferentes periodos y sociedades de su historia; otorgan identidad y pertenencia a los habitantes de sus localidades. Existen máscaras elaboradas por culturas prehispánicas en todo el país; algunas tienen representaciones de animales, plantas o seres fantásticos que formaban parte de los diversos rituales y celebraciones de los pueblos.

     Al llegar los españoles a las costas mexicanas en el siglo XVI, la creación y uso de las máscaras incorporó nuevos elementos y símbolos provenientes de su cultura. Posteriormente, en el periodo del virreinato, el comercio con otras regiones favoreció el contacto con otras culturas europeas y civilizaciones como las asiáticas y las africanas, enriqueciendo la diversidad y versatilidad en la creación de las máscaras (Medina-Cano 2011). Desde entonces y a la fecha, estos objetos-imágenes continúan evolucionando en su fabricación y uso, por lo que las máscaras no solo reflejan el rostro de la historia, sino que su creación evidencia las diversas tradiciones que las comunidades han heredado, por lo que forman parte fundamental de la cultura de los pueblos y representan un registro de gran valor histórico y cultural para los mexicanos y la humanidad (Medina-Cano, 2011).

     A nivel comunitario, las máscaras juegan un importante papel en la memoria grupal, ya que son testigos presentes y pasados de tradiciones y creencias, otorgando un sentimiento de identidad a los habitantes de las diferentes regiones del país (Medina-Cano, 2011). Tal es el caso de la máscara proveniente de Coacoatzintla, (Figura 5), la cual fue adquirida por un habitante de la localidad que pidió permanecer en el anonimato. Esta persona mencionó que era una máscara mortuoria prehispánica extraída de una tumba, refiriendo el gran asombro de arqueólogos y antropólogos que la han visto. En esta máscara se observan dos serpientes que aparentemente tienen cuernos, lo que correspondería con la principal característica morfológica de la serpiente torito (Ophryacus smaragdinus), además de coincidir su procedencia con la zona de distribución de dicha especie.

 

 

Figura 5. Máscara estilo prehispánico. Se aprecian dos serpientes con cuernos cuyos cuerpos en espiral dan origen a los huecos de los ojos y las “orejas”.

 

     Seamos empáticos con la presencia de la serpiente de cuernos esmeralda, que es habitante natural de las altas montañas del estado de Veracruz. Ayudemos a su conservación preservando los espacios de vegetación que son relictos para su resguardo, desarrollo y viabilidad. Es nuestra obligación y responsabilidad conservar la biodiversidad como patrimonio y evidencia de nuestras raíces prehispánicas. El mantener las poblaciones de la serpiente con cuernos puede brindar una excelente oportunidad para desarrollar la promoción ecoturística de Coacoatzintla y proteger la naturaleza.

 

AGRADECIMIENTOS

 

A Héctor Hernández Andrade por su apoyo y su interés en la divulgación del conocimiento de la serpiente cornuda esmeralda. A la persona anónima que nos facilitó la máscara de Coacoatzintla.

 

REFERENCIAS

 

Andrade CU, Hernández OR y Valencia de la CO (2008). Altepetocayotl. Nombres geográficos de las regiones nahuas del estado de Veracruz. Academia Veracruzana de las Lenguas Indígenas. Xalapa, Veracruz, México.

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Cuellar MM (1997). Los doce Tajines. Relatos de tradición oral totonaca. Poza Rica, Veracruz.

García VEH y Romero RIA (2009). Los pueblos indígenas de Veracruz: atlas etnográfico. Instituto Nacional de Antropología e Historia, México.

Grünwald CI, Jones JM, Franz-Chávez H and Ahumada-Carrillo IT (2015). A new species of Ophryacus (Serpentes: Viperidae: Crotalinae) from eastern Mexico, with comments on the taxonomy of related pitvipers. Mesoamerican Herpetology 1:388-416.

H. Ayuntamiento Constitucional de Coacoatzintla (2018). Plan de Desarrollo Municipal 2018-2021. Recuperado de: http://coacoatzintla.gob.mx/uploads/transparencia/f3fcb13150dfce8055b047ff193f0fe8.pdf.

Ladrón de Guevara S y Vásquez ZS (2010). Arqueología. En Ortiz EJ (Coord.), Atlas del patrimonio natural, histórico y cultural de Veracruz. Vol. 2 Patrimonio Histórico (pp. 31-62). Comisión Organizadora del Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave para la Conmemoración del Bicentenario de la Independencia Nacional y del Centenario de la Revolución Mexicana / Secretaría de Educación-Gobierno del Estado de Veracruz. Xalapa, Veracruz.

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Octavio Iván Martínez-Vaca León
Centro de investigación en Recursos Bióticos
Facultad de Ciencias
Universidad Autónoma del Estado de México
 
Jorge Éufrates Morales-Mávil
Laboratorio Biología de la Conducta
Instituto de Neuroetología
Universidad Veracruzana
 
Xavier López-Medellín
Centro de Investigación en Biodiversidad y Conservación
Universidad Autónoma del Estado de Morelos

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