Rumbo a la interculturalidad
Maritel Yanes Pérez
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Rosa Luxemburgo
DEFINIENDO LA CULTURA…
Fenómenos como el desplazamiento de personas de un lugar a otro, la globalización, el intercambio económico entre diferentes países, la pobreza, la presencia de los medios de comunicación, las redes sociales, entre otros, son procesos que cada día se nos presentan casi como naturales y que van permeando la actuación de los individuos. De esta manera, se puede observar que cada vez más personas de diferentes países y culturas se encuentran en todas las áreas de la vida. Este encuentro muchas veces está acompañado de conflictos y problemas, dado que significa el trato con una cultura extraña pero en sí ¿a qué nos referimos cuando hablamos de cultura?
Si realizamos una búsqueda rápida en internet arroja cerca de 712,000,000 resultados de “cultura” en 83 segundos. La primera definición tiene ya muchos significados interrelacionados.
Raymond Williams (1983) fue un reconocido profesor que estudió ampliamente el desarrollo histórico de la cultura. Él afirma en uno de sus libros que la palabra “cultura” es uno de los dos o tres vocablos más complicados en lengua inglesa, tanto que debe ser entendido desde la visión de un concepto flexible que se adapta a múltiples circunstancias y objetivos de investigación. Irmgard Rehaag (2006), por su parte, sostiene que:
la cultura es considerada en un sentido amplio como la totalidad de los aspectos espirituales, intelectuales, materiales y emocionales de una sociedad o un grupo social. Esto no solamente abarca el arte y la literatura, sino también las formas de vivir, los derechos fundamentales del ser humano, sistemas de valores, tradiciones y creencias.
Entonces el ser humano es básicamente cultural y la cultura es al mismo tiempo algo que las personas construimos cuando nos encontramos en contacto con otros individuos. Nosotros interiorizamos maneras de pensar, de sentir y de actuar. Lo diverso es lo que va a marcar lo irrepetible de cada sujeto y esto también refleja la variedad de las características culturales. De tal forma que la cultura se construye por la interacción de los seres humanos, pero al mismo tiempo jamás está definitivamente construida, porque, continuamente por la propia interacción de las personas, está en proceso de construcción, por lo tanto es dinámica y cambiante.
De las reflexiones anteriores se puede rescatar que muchos fenómenos impactan la actuación de los individuos en sociedad. En la actualidad es mucho más frecuente observar personas de diferentes países interactuando entre sí, lo que forzosamente nos lleva a suponer que sus formas de vivir, sus valores, así como sus tradiciones y creencias son diferentes, entendiendo al conjunto de estos elementos como cultura. Ahora bien, la cultura no se mantiene siempre igual, sino se va modificando constantemente.
Cada sociedad genera expresiones culturales específicas. Lo anterior hace que todas las culturas sean igualmente dignas y merecedoras de respeto. Pero es importante tener claro que una cultura no evoluciona si no es a través del contacto con otras culturas. Estos contactos entre culturas pueden tener características muy diversas.
RUMBO A LA INTERCULTURALIDAD
Interculturalidad significaría la interacción entre diferentes culturas. En este sentido, el concepto de la interculturalidad parte de que todas las culturas son igualmente válidas, y en el proceso de entenderse mutuamente es que se realiza un acercamiento al “otro” o “extraño”, que al mismo tiempo implica un enfrentamiento con la cultura propia. La interculturalidad se manifiesta en un movimiento que traspasa fronteras, nunca se queda quieta porque está cambiando todo el tiempo y solamente puede tener éxito cuando se basa en el respeto de lo “propio” y lo “ajeno”.
Definir la interculturalidad, por lo tanto, conlleva un posicionamiento político, social y cultural frente a la realidad social. Existe también otra postura según Sartorello (2009) que critica al sistema político y económico y considera a la interculturalidad en general y la educación intercultural bilingüe en lo específico como un derecho y un medio para lograr la reproducción de las culturas en minoría y/o en condición desventajosa.
Del planteamiento anterior se puede decir que las sociedades establecen sus expresiones culturales específicas. Al converger diferentes culturas en un mismo espacio (como el territorio mexicano), no significa que una sea mejor que la otra, sino que cada cultura merece respeto. Pero para que las culturas se modifiquen forzosamente tienen que establecer un diálogo con otras culturas. Es ahí donde interviene el concepto de la interculturalidad, que significa no querer imponer a la otra persona mi manera de ver el mundo, sino interactuar con ella y respetarla. Que el individuo sea capaz de mostrar tolerancia ante las creencias, costumbres, valores y formas de ver el mundo, entre otros, diferentes a los que posee.
Ahora bien, la interculturalidad tiene límites, pues no toda costumbre o práctica puede ser aceptada y consentida, por muy propia que sea de ciertos grupos culturales. Según Fuentes Blanco, comisionado de la Organización de las Naciones Unidas, existe una línea muy delgada entre violación de derechos y el respeto a los usos y costumbres; al igual que las leyes, son susceptibles de pervertirse, por lo que hay que trabajar mucho en ellos.
¿POR QUÉ ES IMPORTANTE EDUCAR EN LA INTERCULTURALIDAD?
Algunos autores (Gómez y Hernández, 2010) han mencionado que la interculturalidad como eje fundamental educativo abre las posibilidades de mejorar la calidad de vida para el ser humano a escala individual y social, potenciando la equidad, el protagonismo, la democracia, la protección de los recursos naturales y el respeto a la diversidad étnico-cultural.
Esta visión proviene de los movimientos indígenas de la región andina y su propósito principal fue transformar las estructuras que existían entre la población para tratarse como iguales, sin distinguir las diferencias culturales. La educación intercultural busca crear relaciones paralelas entre etnias a través de nuevos ordenamientos sociales. En este sentido, intenta romper con la historia de una cultura dominante frente a otras subordinadas, para construir mejores relaciones y condiciones de poder.
El reconocido investigador Antonio Muñoz Sedano establece que los fines de una educación intercultural son: reconocer y aceptar la existencia de múltiples expresiones de la cultura; contribuir a la instauración de una sociedad donde exista igualdad y equidad, y lograr el establecimiento de relaciones entre diferentes culturas de manera armoniosa.
La interculturalidad, en sí, representa un reto difícil de lograr, según Vázquez Aguado depende del contexto donde se produce, de las relaciones jurídicas que norman la conducta de los sujetos, de los derechos humanos como límite al respeto de la pluralidad e incluso de la frontera de aceptación de cada persona a establecer en su relación con la diversidad.
Raúl Fornet-Betancourt, filósofo cubano reconocido por sus estudios en el campo de la cultura, indica que una pedagogía intercultural tendría que empezar por ampliar la manera de cómo nos vemos a nosotros mismos, empezar a revisar nuestras políticas educativas y asumir que somos responsables de las mismas. Se debe valorar al otro, hacer la valoración mutua y mostrar el mutuo reconocimiento. El espacio intercultural es el lugar donde no solamente se intercambian maneras de pensar, sino donde se aprende a pensar de nuevo. Es, en el fondo, la cuestión de aprender a replantear de dónde vienen y qué quieren decir los conceptos que tenemos.
Algunos autores consideran que lo anterior no se logra en la práctica, la interculturalidad no elimina las diferencias y por ello, su realización es más una idealización que un hecho.
Sin embargo, pienso que la interculturalidad no es una práctica imposible, se requieren las condiciones adecuadas en el espacio donde se interactúa, las normas apropiadas para ejercerla, el diálogo y la voluntad del sujeto a enfrentar la diversidad.
A manera de conclusión, la cultura la construyen las sociedades donde el individuo se encuentra inmerso. Con los fenómenos sociales que se presentan en el mundo actual es más frecuente el intercambio de ideas, costumbres, maneras de ver el mundo y creencias diferentes entre las personas, entendiendo a ese conjunto de elementos como cultura. Esta no se encuentra estática, sino al contrario, está en constante movimiento gracias a esta misma interacción con el otro.
La interculturalidad significa la convivencia y el respeto al individuo o grupo que no comparte mi cultura. No existen culturas mejores que otras, sino diferentes. Lo que es válido en algunas culturas, no lo es en otras. De tal manera que uno de los límites de la interculturalidad es la prevalencia de los derechos humanos.
Se apuesta a que la solución de problemas como intolerancia, racismo, discriminación, entre otros, sea educar en la interculturalidad para exaltar el respeto por lo diferente. Sin duda es una tarea muy difícil de lograr, pero que se encuentra en construcción y que tenemos que fijarla como una meta.
B I B L I O G R A F Í A
Fornet-Betancourt R (2004). Reflexiones de Raúl Fornet-Betancourt sobre el concepto de interculturalidad (85 pp.). Consorcio Intercultural, México D.F.
Gómez JT y Hernández JG (2010). Relaciones interculturales, interculturalidad y multiculturalismo; teorías, conceptos, actores y referencias. Universidad Pedagógica Nacional, México Cuicuilco, número 48, enero-junio.
Muñoz Sedano A (2001). Hacía una educación intercultural. Enfoques y modelos de educación multicultural e intercultural. Encounters on Education 1:81-106.
Rehaag I (2006, enero-junio). Reflexiones en torno a la interculturalidad. CPU-e, Revista de Investigación Educativa 2.
Recuperado de: https://www.uv.mx/cpue/num2/critica/RehaagReflexionesInterculturalidad.htm.
Williams R (1983). Keywords. London: Fontana.
Sartorello SC (2009). Una perspectiva crítica sobre interculturalidad y educación intercultural bilingüe: El caso de la Unión de Maestros de la Nueva Educación para México (UNEM) y educadores independientes en Chiapas. Sección temática dedicada a Educación Intercultural. Revista Latinoamericana de Educación Inclusiva 2.
Vázquez Aguado O (2016). Reflexiones en torno a la construcción de la interculturalidad: lección inaugural curso académico 2010-2011 (Vol. 27). Servicio de Publicaciones de la Universidad de Huelva.
