El Museo de Historia Natural de Puebla (1977-2002) 



Jorge A. Herrera-Flores
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Comúnmente, entre los principales atractivos turísticos de las grandes ciudades del mundo se encuentran los museos de historia natural, como sucede con Berlín, Londres, Nueva York y París. En México, pese a que en años recientes ha aumentado la cantidad de museos dedicados a las ciencias naturales, su número en comparación a otros países es aún limitado. De todos los museos de historia natural que hay en México quizá el más conocido es el Museo de Historia Natural de la Ciudad de México, particularmente famoso por poseer una de las pocas reproducciones originales del dinosaurio Diplodocus carnegii. No obstante, hasta hace algunos años en la ciudad de Puebla existió un importante museo de historia natural que en su tiempo fue uno de los mejores y más visitados de México. Lamentablemente, hacia principios de la década pasada desapareció para dar origen a un museo infantil perdiéndose para siempre gran parte de su contenido.
    Hoy en día es sumamente escasa la información sobre aquel fascinante museo, lo que lo ha condenado a su rápido olvido. Por esta razón, a poco más de diez años de su desaparición, a fin de rescatar para la memoria histórica y hacer un homenaje al que fuera en su momento uno de los más completos museos de ciencias naturales en México, se ofrecen datos históricos y del contenido del Museo de Historia Natural de Puebla.

HISTORIA

 
Hacia finales de la década de 1970 se promovió un proyecto para modernizar y renovar la infraestructura del Centro Cívico Cinco de Mayo en la zona histórica de los fuertes de Loreto y Guadalupe en Puebla. En 1977 se anunció la creación de un museo de historia natural con motivo de la donación del reconocido cazador poblano Juan Naude Córdoba de 500 piezas de su colección personal, principalmente compuesta por animales disecados de cuerpo completo y cabezas disecadas.1 Cabe señalar que el señor Juan Naude cedió su colección para la formación del museo, debido a que desde muy joven soñó que algún día existiese en Puebla un museo similar al de Historia Natural de Nueva York que visitó con su padre a la edad de 15 años.2 De esta forma dio inicio la construcción de este inmueble con el diseño del arquitecto Ricardo Hernández Franco; en 10,000 m2 de construcción se edificarían salas de exhibición, auditorio, cafetería, salas de montaje, bodega y estacionamiento. Además, el museo contaría con dos grandes murales, uno de ellos de 205 m2denominado Origen de la vida realizado por Fernando Ramírez Osorio y el mural Homenaje a Martín de la Cruz de Salvador Ortega Salazar, así como la obra El hombre y el hierro del arquitecto Raymundo Zecua,3 quien además hizo un bajorrelieve en el pasillo que conectaba las salas del segundo piso y diseñó el logotipo del museo. También el pasillo del segundo piso contaría con tres obras del arquitecto Jesús Corro Ferrer sobre la vida prehistórica.
    Para finales del año de 1980 el inmueble que albergaría al museo se encontraba prácticamente terminado, por lo que se trajeron los animales donados por el señor Juan Naude desde la hacienda Concepción Malpaís, situada en el municipio de San Salvador el Seco. Por otra parte, los distintos murales comenzaban a tomar forma, mientras que el arquitecto Enrique Martínez Molina fue nombrado director del museo. El día 15 de noviembre de 1980 el Presidente de la República José López Portillo inauguró el edificio del museo.4 Inicialmente se contempló la apertura oficial del museo para el primer trimestre de 1981, para lo que en enero el señor Juan Naude Córdoba realizó una inauguración simbólica en la que ofreció una recepción a sus amistades y colegas cazadores. Pese a los esfuerzos para abrir el museo al público en 1981, la complejidad para montar los dioramas representando a cada animal en su hábitat natural y los materiales para las demás salas de exhibición postergaron la inauguración oficial y su apertura al público hasta noviembre de 1982.5El museo abrió al público con una sola sala de exhibición nombrada “Juan Naude” que mostraba 22 dioramas con animales representativos del continente africano. Para el año 1983 todas las demás salas del museo estaban en proceso de equipamiento y para entonces el museo ya había tomado gran relevancia, tanto que se comenzaron a filmar diversos programas culturales principalmente producidos por la empresa Televisa. En junio de ese año falleció el señor Juan Naude Córdoba. A principios de 1984 se inauguró la segunda sala de exhibición6 y a finales de 1985 la tercera,7 pero dados los diversos problemas económicos vividos durante la década de 1980, el museo no fue completado sino hasta tiempo después.8 
    Durante la década de 1990, toda la zona histórica de los fuertes de Loreto y Guadalupe tuvo un deterioro progresivo. No obstante, el Museo de Historia Natural seguía siendo uno sus atractivos, con un importante número de visitantes que en promedio rondaban los 3000 a la semana. Ya entrada la década del 2000, el abandono por parte de las autoridades a la zona de los fuertes de Loreto y Guadalupe era más que notable, por lo que a principios de enero de 2002 se llevó a cabo una mesa redonda en las instalaciones del Museo de Historia Natural para analizar el futuro de esa zona. Para marzo de ese mismo año, el gobierno del Estado de Puebla dio a conocer un plan para rescatarla, en el que se planteaba el remodelar al Museo de Historia Natural de Puebla para convertirlo en el Museo de las Ciencias, o bien, reubicarlo en alguna otra parte.9 En mayo se informó que en un lugar adyacente al Museo de Historia Natural se construiría un parque lúdico científico, mientras que el museo sería sometido a rehabilitación.10
    Sin embargo, para el mes de noviembre de 2002 se anunció que en el mismo inmueble del Museo de Historia Natural de Puebla se construiría para el primer semestre de 2003 un museo similar al Museo Papalote de la Ciudad de México;11 con lo que quedaba marcado el final del Museo de Historia Natural. Este siguió funcionando normalmente con buena afluencia de visitantes hasta el 25 de diciembre de 2002. En enero de 2003 dieron comienzo los trabajos de remodelación del inmueble, convirtiéndose en poco tiempo en el museo Imagina, inaugurado el 5 de mayo de 2003.12 
    A continuación se ofrece una reseña de cada una de las salas que conformaban el Museo de Historia Natural de Puebla hasta el día de su desaparición. 

 

SALA PREHISTORIA

 
Esta sala se inauguró en noviembre de 1985, era la más visible y reconocida del museo puesto que se encontraba en el vestíbulo y destacaba por las figuras a tamaño natural de distintas especies de reptiles prehistóricos. En esta sala se contaba con una réplica del cráneo completo de un Triceratops, la cual sirvió para que dos artesanos poblanos, Raúl y Andrés Reyes González, se basaran para realizar una figura completa, a tamaño natural, empleando varilla, periódico, fibra de vidrio y hule espuma. Posteriormente, debido al trabajo realizado con la figura de Triceratops, los hermanos Reyes González, junto con el personal del museo, realizaron figuras a tamaño natural de los dinosaurios Diplodocus, Tyrannosaurus y el reptil volador Pteranodon.7,8 
    Adicionalmente, la sala contaba con tres vitrinas con material paleontológico del Estado de Puebla. De estas vitrinas destacaba en la del lado derecho la mandíbula completa de un camello (Camelidae) y el cráneo completo de un felino de gran tamaño, posiblemente un tigre. Los fósiles de la vitrina central provenían de la zona de Valsequillo, estos fueron colectados y donados por el señor Moisés Cabrera Huerta, quien además colaboró localizando más material para que el museo lo rescatase y exhibiera. Entre las piezas que incluía la vitrina central estaban costillas, colmillos, fémures, mandíbulas, molares y vértebras de mamut (Mammuthus sp.) y mastodonte (Mammutidae), así como cráneos incompletos de bisonte (Bison sp.). La vitrina del lado izquierdo exhibía principalmente fósiles marinos, en su mayoría moluscos bivalvos (Bivalvia) provenientes de la zona fosilífera de San Juan Raya, que fueron colectados por miembros del museo y por habitantes del lugar.

 

SALA ORÍGENES DE LA VIDA

 
Esta sala se diseñó para mostrar a los visitantes diverso material didáctico apegado a los avances científicos de la época, con el fin de ilustrar cómo ocurrieron los distintos procesos que dieron origen a la Tierra y a la vida, tales como la deriva continental, los ciclos del agua, profundidades marinas, animales marinos, la cadena alimenticia y la evolución del hombre.8 El equipamiento de esta sala inició en 1983, pero su apertura al público tardó varios años; al final se optó por integrar a esta el poco material expuesto en la sala de mineralogía. 

 

SALA MINERALOGÍA

 
Esta sala solo quedó en proyecto, pero inicialmente contaría con una serie de minerales donados por el doctor Miguel Romero Sánchez. Para enero de 1984 esta ya estaba casi a un 50%, esperando completarla para el mes de abril de ese año.6 El doctor Romero Sánchez, quien asesoraba en su montaje, visualizó que en esta se construyese un diorama que simulara una cueva similar a la mina de Naica de Chihuahua, que nunca se concretó debido a la falta de recursos. Hacia finales de 1985, se buscó conseguir un meteorito o un fragmento de roca lunar para hacer más atractiva la exposición.7 Finalmente, luego de diversas vicisitudes, se decidió cancelar el proyecto completo e integrar los pocos minerales ahí expuestos a la sala Orígenes de la vida. El espacio disponible se utilizó más tarde para montar otras exposiciones como la colección de mariposas del doctor Eliseo Gómez Goyzueta.

SALA ÁFRICA (JUAN NAUDE)

 
En esta sala se exhibían 22 dioramas con animales representativos del continente africano ambientados en su hábitat natural Para la realización de los dioramas dos pintores, Rodrigo Limón y Antonio Fernández, colaboraron pintando los fondos de cada uno. Además de los distintos dioramas, un gran número de cabezas disecadas colgaba de las paredes de los pasillos de la sala. 
    Algunas de las especies de animales exhibidas en los dioramas de esta sala fueron: 
    Aves: Numida meleagris. 
    Mamíferos: Addax nasomaculatus, Aepyceros melampus, Ammotragus lervia, Connochaetes gnou, Connochaetes taurinus, Cephalophus harveyi, Ceratotherium simum, Damaliscus dorcas, Equus quagga, Felis serval, Eudorcas thomsonii, Hippotragus equinus, Hippotragus niger, Kobus leche, Litocranius walleri, Oryx dammah, Oryx gazella, Otocyon megalotis, Ourebia ourebi, Panthera leo, Panthera pardus, Redunca arundinum, Syncerus caffer, Tragelaphus strepsiceros, Tragelaphus angasii, Tragelaphus eurycerus, Tragelaphus spekii. 

 

SALA AMÉRICA Y RESTO DEL MUNDO

 
Esta fue la segunda sala en abrirse al público, se i-nauguró en enero de 1984.6 Contenía 24 dioramas con 64 piezas del continente americano, Asia y Europa; al igual que con la Sala África, un grupo de pintores poblanos del Barrio del Artista colaboraron en la creación de los fondos de cada diorama. En los pasillos de esta sala se exhibían un total de 31 cabezas disecadas de varias especies de animales, incluyendo diversas aves, mamíferos y reptiles.

 

OTRAS EXPOSICIONES

 
Cabeza reducida de jíbaro. En el museo se exhibía una cabeza humana reducida por el pueblo amazónico de los jíbaros; este objeto se encontraba en una sección del vestíbulo del museo y cabe señalar que entre los visitantes se creó el rumor de que a esta cabeza no le dejaba de crecer el pelo, lo que la convirtió en un gran atractivo. Respecto a esta cabeza reducida, existe una confusión que no se había aclarado hasta ahora, ya que a principios de los años sesenta el doctor de la Universidad Autónoma de Puebla, de nombre Manuel Cano, realizó un trabajo de reducción de cabeza de una mujer muerta cuyo cuerpo no fue reclamado.13 La cabeza reducida por el doctor Cano fue exhibida durante un tiempo en el Paseo Bravo y posteriormente en el Museo Universitario, haciendo que mucha gente considerara que esta y la exhibida tiempo después en el Museo de Historia Natural eran la misma. No obstante, esto no fue así, ya que la cabeza reducida del Museo de Historia Natural provenía del Amazonas y en un principio formaba parte de una colección personal y le fue vendida al museo para incrementar las piezas de exhibición del mismo.
    Colección de fetos. En el vestíbulo del museo se exhibía una colección de fetos en recipientes con formol, que mostraban las distintas etapas del desarrollo embrionario en humanos y pollos; es de hacer notar que para algunos visitantes fue polémico el que se mostrasen fetos humanos reales.
    Colección de mariposas. Una parte importante de las exhibiciones pertenecientes al museo fueron las mariposas del doctor Eliseo Gómez Goyzueta, quien donó al museo su colección completa que constaba de alrededor de 4000 especímenes provenientes de distintas partes del mundo, todos y cada uno de ellos clasificados taxonómicamente y montados en grandes cajas entomológicas.  
    Esqueleto de ballena azul. En los años noventa, el museo adquirió un esqueleto de ballena azul (Balaenoptera musculus) proveniente del Mar de Cortés. El esqueleto se exhibía en el vestíbulo y, pese a su gran tamaño, no estaba completo, ya que le hacía falta la serie completa de vértebras caudales y algunas vértebras lumbares. No obstante, el cráneo completo, todas las vértebras cervicales y torácicas, costillas, una escápula y huesos de las aletas estaban completos.
    Herpetario. Durante la década de los noventa, el espacio que ocupaba la cafetería fue desocupado, por lo que los propietarios del Museo de la Vida Animal ubicado cerca del centro de la ciudad, propusieron montar un pequeño herpetario en dicha área a fin de añadir una nueva atracción al museo. Esta se encontraba dentro de las instalaciones del museo, aunque nunca formó oficialmente parte del mismo, siendo operado y administrado por el dueño del Museo de la Vida Animal, quien cobraba un costo de acceso que era independiente del costo de entrada al museo. El herpetario solo funcionó durante unos pocos años.

 

CONCLUSIÓN
 
Hoy en día los museos de historia natural son lugares accesibles al público en general en los que se puede observar flora, fauna, fósiles y minerales de todo el mundo. Lamentablemente, cuando los museos de este tipo dejan de funcionar muchas de sus colecciones no son resguardadas debidamente o donadas a otros recintos que les den cabida, tal como sucedió con muchas piezas del museo de Puebla. 
    En este caso, de la distintas piezas que conformaban el Museo de Historia Natural, parte de los animales disecados junto con el esqueleto de ballena azul aún se exhiben en conjunto en el museo Imagina en una sección denominada Arca. Las mariposas de la colección del doctor Eliseo Gómez Goyzueta se sacaron de sus cajas y se colgaron de hilos de nylon para ser expuestas en una vitrina de la sección antes mencionada. Mientras que los fósiles exhibidos en la Sala Prehistoria, algunos pocos fueron reutilizados en una vitrina del museo Imagina y otros más se entregaron al Centro INAH Puebla para su resguardo. 
    Respecto a los dinosaurios a tamaño natural, tanto la figura de Triceratops y la del Pteranodon, continúan exhibidas en una parte del museo Imagina. No obstante, las figuras a tamaño natural de Diplodocus y Tyrannosaurus fueron destruidas durante la remodelación del museo debido a la imposibilidad de reubicarlas. Igualmente las vitrinas, pinturas de dioramas y material didáctico de la sala Orígen de la Vida, se destruyeron durante la remodelación del museo. Del resto del material, incluidos los murales Origen de la vida y Homenaje a Martín de la Cruz, la réplica del cráneo de Triceratops, la colección de cabezas de animales, la cabeza reducida de jíbaro, entre otros objetos, se desconoce su paradero actual. 
    Tristemente, quizá este no sea el único museo en sufrir un final de este tipo ya que, por ejemplo, el Museo de Historia Natural de la Ciudad de México también ha enfrentado en las últimas décadas dificultades que han puesto en duda su funcionalidad y continuidad. Por lo que solo de nosotros, como visitantes habituales, depende que estos recintos no caigan en el abandono y dejen de funcionar. 

 

AGRADECIMIENTOS

 
Al arquitecto Enrique Martínez Molina, ex director del Museo de Historia Natural de Puebla, por la entrevista concedida, así como por compartir información del museo y fotografías inéditas. Al museógrafo Andrés Reyes González, por proporcionar numerosos detalles y anécdotas del museo. A la hemeroteca pública Juan Nepomuceno Troncoso, por permitirme consultar el acervo periodístico de Puebla comprendido entre los años 1977 y 2003. Al Archivo General del Estado de Puebla (AGEP), por el acceso a los informes de gobierno, fotografías y negativos del doctor Alfredo Toxqui. 

 

REFERENCIAS

1      Toxqui-Fernández de Lara A (1977). Segundo Informe de Gobierno. Gobierno del Estado de Puebla: Puebla, Puebla.
2      Zárate-López JE (1977, 28 de enero). 350 piezas de cacería para el museo poblano de la fauna (pp. 1, 7). El Sol de Puebla.  
3      Carrasco-P M (1981, 16 de enero). Valiosa colección de animales disecados, legado para el Museo de Historia Natural (p. 1). El Sol de Puebla.
4      Zárate-López R (1980, 16 de noviembre). El presidente felicitó a Toxqui por saber librar la nave Puebla de los vientos traidores y motines (pp. 1, 6). El Sol de Puebla.
5      Rodríguez-B M (1982, 19 de noviembre). La cultura no es valor transitorio, sino espiritual (p. 8). El Sol de Puebla. 
6      Rodríguez-B M (1984, 20 de enero). El Museo de Historia Natural a la altura de los mejores del mundo (pp. 1, 6, 8). El Sol de Puebla. 
7      Anónimo (1985, 31 de agosto). Enriquecieron el Museo de Historia Natural con nueva sala (p. 8). El Sol de Puebla.
8      Molina A (1983, 31 de mayo). El Museo de Historia Natural, una joya museográfica, con las mejores del mundo (pp. 6, 8). El Sol de Puebla. 
9      Marín H (2002, 19 de marzo). Costaría 400 mdp el rescate de la zona de Los Fuertes (p. 8/A). El Sol de Puebla.
10      Marín H (2002, 5 de mayo). Los Fuertes, en el olvido (pp. 1, 5/A). El Sol de Puebla.
11      Mirón MA (2002, 6 de noviembre). Para el próximo año habrá en Puebla un Museo del papalote (p. 10/A). El Sol de Puebla.
12      Alpuche C (2003, 6 de mayo). En marcha el museo interactivo Imagina (p. 7/A). El Sol de Puebla.
13      Rosas A (2011). 365 días para conocer la historia de México. Martínez Roca: México D. F.

 
Jorge A. Herrera Flores
School of Earth Sciences
University of Bristol, UK 
jorge.herreraflores@bristol.ac.uk

 

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