José Kuri Breña, escultor
Violeta Tavizón Mondragón
Ver en el PDF
El momento histórico que protagoniza un artista plástico queda impregnado en su producción. En este sentido, los pintores y escultores mexicanos que vivieron a lo largo del siglo XX, no fueron la excepción. En los albores de la centuria, comenzaron a desdeñar el arte europeo para construir un lenguaje plástico propio y auténtico, el cual culminó en el movimiento conocido como Muralismo. Esta nueva pintura de tipo social motivó a varias generaciones de artistas a adoptar una nueva corriente estética de raíces mexicanas.
Los hechos políticos, sociales o económicos marcan coyunturas en la historia del arte y, de forma paralela, además de servir para contextualizar el hecho histórico-artístico, también lo enriquece. En este caso, alrededor de 1940, la llegada de intelectuales y artistas extranjeros al territorio nacional, le dio otro sabor al arte mexicano. Corrientes europeas como el surrealismo, llegaron a nuestro país y comenzaron a enraizarse en lo más profundo de algunos artistas mexicanos.
Conforme avanzaban los primeros años de la segunda mitad del siglo XX, comenzó a fraguarse una nueva generación de artistas que marcó una época en la historia del arte mexicano y que conformaron lo que los especialistas llaman ahora la generación de La ruptura.
El escultor zacatecano José Kuri Breña, quien nació en 1912 y murió en 2004, transitó por las distintas corrientes artísticas por las cuales el país atravesó a lo largo del siglo XX.
Han sido varios los trabajos que se han escrito sobre los artistas zacatecanos del siglo XX, desde Francisco Goitia hasta Manuel Felguérez; todos ellos tienen como común denominador que, si bien experimentaron varias técnicas, la pintura fue siempre el hilo conductor de su producción artística. Rara avis, José Kuri Breña, al contrario de los demás, dedicó la mayor parte de su tiempo a generar obra escultórica. A Kuri Breña se le ha estudiado poco, ya sea como escultor y orfebre o como abogado.
Entre 1934 y 1940 estudió en la Escuela Libre de Derecho, donde se tituló como abogado. Movido por su afición al arte, dedicó parte de su tiempo libre a estudiar lo que se convirtió en su pasión, la escultura, por lo que inició sus clases en la Escuela Nacional de Arte.
En la antigua Academia de San Carlos encontró amistades entrañables que estarían a su lado siempre, como Ignacio Asúnsolo, Luis Nishizawa y Francisco Zúñiga, personajes del mundo artístico mexicano cuya notoriedad comenzó a fraguarse por esa época.
Kuri Breña siguió los preceptos de los escultores renacentistas, que tenían como premisa imitar a la naturaleza a partir de una visión particular según la cual desde la materia emerge pacientemente una figura revelada por la mano del escultor.
Encontró la belleza en las cosas más sencillas: en una nube, en una hoja seca, en las caracolas, en las notas musicales o en un fósil, creando en su taller objetos tridimensionales que van desde pequeñas piezas de orfebrería hasta sus monumentales esculturas. La vida del maestro Kuri Breña se devela a través de su arte, y tras su jubilación como abogado, se dedicó de tiempo completo a su otro oficio, el de escultor. Sus temáticas más constantes fueron la alegoría recurrente de la Madre Tierra en diversas figuras femeninas; los elementos simbólicos representativos de la naturaleza; el cosmos y el universo; así como la ejecución magistral de las contorsiones y la belleza del cuerpo humano.
José Kuri Breña no siguió modas o estilos, transitó libremente desde lo figurativo hasta el surrealismo y la abstracción. La materia, ya fuera mármol, cristal, jade, oro o piedra volcánica, se transformó en sus manos según las misteriosas leyes de una metamorfosis artística. Kuri Breña no dependió de nada ni de nadie para producir obras maestras, el arte por el arte fue su mejor apuesta.
BASADO EN LOS TEXTOS
José Kuri Breña y la metamorfosis de la materia, de Violeta Tavizón.
Violeta Tavizón Mondragón (2015), Protocolo de Investigación. Maestría en Investigación Humanística y Educativa de la Universidad de Zacatecas.
