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Elementos No. 96         Vol. 21, Octubre-Diciembre, 2014, Página 3

Editorial

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Este número de Elementos está dedicado en su totalidad a la India. Es el resultado de un acuerdo de colaboración con colegas del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la BUAP quienes, tras un viaje a la India, nos propusieron editar un conjunto de trabajos que ofrecen múltiples miradas a este país, acompañando los textos, además, de una seie de fotografías que ofrecen una visión caleidoscópica de la India, su gente y sus formas de vivir. Como parte de este acuerdo, el antropólogo Julio Glockner funge como editor invitado de la edición 96 de la revista Elementos. Julio se ha hecho cargo de recopilar y revisar el material de esta edición. Completada esta tarea, dicho material fue transferido a los editores de Elementos para la corrección y edición final de los textos e imágenes. Lamentablemente, por su número y extensión, el conjunto completo de textos no pudo ser incluido en la edición impresa y parte de ellos se publican únicamente en Internet; para consultarlos, invitamos a los lectores interesados a visitar nuestro portal en:
www.elementos.buap.mx/num96/htm/elem96.htm.
    El número que presentamos inicia con el estudio que ofrece Daniel Kent Carrasco, quien hace una síntesis de la condición nacional de la India, su devenir histórico durante el periodo colonial y poscolonial y sus relaciones con América Latina. Este texto de corte sociológico-histórico es seguido por un singular texto de Pablo Robledo, que refiere la increíble historia del último verdugo de la India, quien fuera entrevistado por él en Calcuta: “[...] dirige la mirada hacia las fotos que pueblan las paredes de su casa, y clava sus ojos profundos en una: ‘Este era mi padre, ahorcó a más de 600’, dice e invita a tomar asiento.” Nos introducimos así en una fascinante historia de vida, inaudita para quienes vivimos en un país que sistemáticamente se ha negado a la pena de muerte. Hoy, gracias a Pablo Robledo, sabemos que en Calcuta está Nata Mullick probablemente esperando por nosotros.
    El propio Julio Glockner ofrece un relato de viaje desde la mirada del antropólogo: una narración que nos lleva de los caminos enredados y “caóticos” por los que se viaja en India a la paz del hombre que medita. Respecto del conjunto ceremonial de Kayuraho, dice Julio Glockner:

Las escenas sexuales representadas en los altorrelieves son desconcertantes para la mente occidental... Hay cientos de bailarinas, sacerdotisas y ninfas celestiales danzando sensualmente. Sus hermosos cuerpos han sido esculpidos con tal cuidado, con tal refinamiento, que uno tiene la impresión de que en cualquier momento van a moverse.

    Y añade: “Los vasos comunicantes que enlazan erotismo y sacralidad en Kayuraho son evidentes y misteriosos a la vez. Los tenemos a la vista pero no los comprendemos plenamente.” Finalmente, aborda algunos de los mitos de origen e indaga sobre la sacralidad del ganado que pasea plácidamente por toda la India.
    “Masala Chai” es el título del texto de la antropóloga Antonella Fagetti en el que relata su experiencia de viaje, pero en este caso nos lleva al Manikarnika Ghat, “un sitio de incineración de los cadáveres, grande e imponente...” Hay algo de escatológico en la idea de visitar un sitio donde se incineran cadáveres; tratándose de la India podemos además estar seguros de que no habrá uno ni dos muertos en proceso de incineración, sino cientos a cada momento. Es justamente esta dimensión, apropiada para el Ganges, lo que da a este relato un carácter desconcertante y que nos impele a imaginar que, tal como nos han contado, hay personas que aprovechan el calor de las cenizas para dormir en el lecho donde antes se incineró un cadáver, y para imaginar a los perros acurrucados disfrutando del calor de los cuerpos que terminan así el peregrinar de sus reencarnaciones.
    Un segundo texto de Daniel Kent da una vuelta de tuerca a la historia de la India y de sus complejas relaciones con el resto de países de Asia y, en particular, con la Europa Imperial, la pérfida Albión. El análisis presenta, además, los testimonios de diversos viajeros y sus eternas quejas sobre el calor, el polvo, los animales y... los nativos, subrayando implícitamente la importancia de mantener una actitud abierta y tolerante para poder viajar y disfrutar de la India. Al respecto, nos dice el autor:

A pesar de la persistente imagen del Imperio como una empresa de implacable dominación guiada por una sobriedad desalmada, numerosas fuentes históricas nos permiten hacernos una imagen bien distinta, marcada por la ansiedad, la soledad y la incomodidad.

    Un texto singular es el de Armando Croda, intitulado “¿Por qué me tomas esa foto?” Una de las viajeras del grupo fue sujeto de mucha insistencia por parte de diversas personas –indios– para que accediera a retratarse con ellas. Todo parece pura inocencia, excepto que Croda nos recuerda

“[...] los numerosos ataques sexuales a mujeres extranjeras que han generado indignación a nivel internacional en los últimos años. Existen ejemplos terribles como el de la turista suiza que el año pasado fue violada por cinco hombres en Madhya Pradesh mientras vacacionaba con su esposo. Así pues, las fotografías que le tomaban a Lindsey nos volvían vulnerables; sin embargo, en ese momento toda esta información no nos pasaba por la mente y solo estábamos llenos de preguntas y con ganas de hacer algo al respecto. Fue así que Lindsey me pidió que comenzara a tomar la fotografía de la fotografía [...].

    Este texto es, entonces, un relato metafotográfico.
    Un segundo texto de Julio Glockner, “India en Paz”, aborda el periodo creativo de Octavio Paz en la India en la década de 1960, el cual terminó el día que el poeta renunció a representar al gobierno de México en cuanto supo de la matanza de Tlatelolco. Durante este periodo Paz produjo una de sus obras más memorables y quizá, una de las más importantes de la literatura hispánica moderna: El mono gramático. Productos de este periodo lo fueron también Ladera Este y Vislumbres de la India.

En México –dice Octavio Paz– la civilización prehispánica fue destruida y lo que queda son supervivencias; en cambio, en la India, la antigua civilización es una realidad que abarca y permea toda la vida social. 

    Además de los trabajos que hemos mencionado, incluidos en la edición impresa de Elementos, en nuestra edición digital hemos publicado un conjunto de textos que, aun escapando del debido rigor académico del científico social, no dejan de aportar –desde una mirada personal, y por tanto, íntima– razones que ayudan a comprender la fascinación que la India y su cultura ejercen sobre sus visitantes. En su texto “El actor, el mendigo y los mantras a la Devi”, Yuriria Fanjul, actriz radicada en Londres, relata las vivencias de su primera visita a la India y sus experiencias con la meditación y la práctica de los mantras. Acompaña a este artículo la grabación en audio de una de estas recitaciones rituales. Por su parte, María Guadalupe García Miranda hace en “Adiós gurú”, el relato de su recorrido por “un camino sin camino”, el del tantrismo. Finalmente, publicamos en Internet un texto poético de Juan Carlos Ruiz y una enorme cantidad de fotografías que lamentablemente nos fue imposible publicar en la edición impresa. El lector interesado en este material puede encontrar los vínculos correspondientes en www.elementos.buap.mx/num96/htm/elem96.htm.

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