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Elementos No. 115              Vol. 26, Julio-Septiembre, 2019, Página 53

Tlacotalpan, vivir con el agua


José Antonio Ochoa Acosta y Ana Aurora Fernández Mayo
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Por las características de su ubicación, Tlacotalpan, Veracruz, ha sido inundada por las aguas de los rí́os y lagunas en la cuenca del Papaloapan desde el siglo XVIII, con los consecuentes efectos perniciosos. Tan solo en el siglo XX hubo ocho inundaciones sin que hasta hoy existan operaciones de consolidació́n o de monitoreo, más allá de las acciones de protección civil básicas. Es fundamental el establecimiento de estrategias que muestren a la gente cómo convivir con su río, acciones de capacitación que protejan, a largo plazo, este sitio de valor patrimonial.


ORIGEN Y VALOR CULTURAL DE LA CIUDAD HISTÓRICA

La ciudad histórica de Tlacotalpan fue fundada en el año de 1550 en la ribera del río Papaloapan. El vocablo Tlaco-tal-pan está formado por palabras que provienen de la voz náhuatl Tlaco, mitad o en medio; Tal, tierra y Pan, en; (la tierra de en medio), la interpretación más usual es “Tierra Partida”. Si nos remitimos a la Figura 1, se observa que el asentamiento se encontraba en un territorio dividido por distintos ríos que “parten la tierra” y que dejaron al poblado de Tlacotalpan como si fuese una isla. El resultado de la desecación de los ríos Chiquito y San Cristóbal, hizo que el asentamiento se uniera con la tierra firme. El río Papaloapan fue el origen de Tlacotalpan y ha sido, desde entonces, tanto la fuente primaria de sus actividades socioeconómicas como el mayor generador de fenómenos hidrometeorológicos frecuentes que la vulneran. 

Figura 1. Isla de Tlacotalpan. Fuente: Evaluación del estado socio-económico actual de la zona de monumentos históricos de la ciudad de Tlacotalpan, Ver., y su entorno.

    El territorio tlacotalpeño, hoy en día, es una planicie fluvial de inundación formada por sedimentos aluviales recientes que descansan sobre un paquete de sedimentos costeros y neríticos de aguas someras. La fisiografía está conformada por llanuras de desborde fluvial, de inundación palustre con popal y lagunares de manglar. Gran porción del suelo es pantanoso con pequeños valles que dificultan un buen drenaje y, cuando comienza la temporada de lluvias, es fácil que se inunde.
    Pese a esta situación, desde el año 1998, Tlacotalpan es inscrito ante la UNESCO en la Lista del Patrimonio Mundial por conservar su tejido urbano de origen decimonónico con casas de portales al frente y por  la gran diversidad de estilos y colores ocupados en ellas así como por el diseño de sus espacios públicos. Dicha inscripción se registró con el No. 862 el 2 de diciembre de 1998, bajo los dos criterios siguientes:
· Criterio I. Puerto ribereño y único ejemplo existente de tipología arquitectónica de influencia caribeña en la región; el sitio cuenta como principal consideración su estado excepcional de preservación en la que aún se conserva toda la riqueza de su autenticidad cultural.
· Criterio II. Por conservar el desarrollo de una tipología arquitectónica definida, que funciona a través de las condiciones climatológicas particulares.
    Además de conservar elementos palpables como sus edificaciones, Tlacotalpan es una ciudad que cuenta con distintos aspectos culturales intangibles que se integran a la riqueza de su patrimonio como lo son la música, la danza, las tradiciones y la gastronomía. El son jarocho como estilo musical y la décima espinela como el género literario más cultivado en la zona del sotavento (Voces de Veracruz. 2012), el plátano relleno, los dulces de almendra, el pan de guayaba son también parte de su paisaje cultural. Las fiestas populares también son una manifestación cultural relevante, siendo la más importante la celebración a la Virgen de la Candelaria (o la virgen de la vela), celebrada desde el 31 de enero hasta el 2 de febrero. Los lugareños organizan diversas actividades que se enriquecen con la fiesta popular donde hay huapango jarocho, fandangos, encuentro de jaraneros, regatas, cabalgatas, feria, mojiganga y “pamplonada”, que finalizan con el paseo de la virgen y la presentación del Niño en el templo construido exprofeso. Dentro de las peticiones a la virgen está amansar la bravura del Río Papaloapan para que no cause inundaciones (Voces de Veracruz, 2012). 
    Si bien la gente acepta que su ciudad sea motivo de preservación, investigación y difusión cultural, no siempre está a gusto con “ser tlacotalpeño”, es decir, que los habitantes perciben y construyen significación por los mismos objetos pero valoran de distinta forma a los elementos patrimoniales considerados importantes para los foráneos, incluyendo a las autoridades en materia de monumentos históricos (Ruiz, 2011).


EL RÍO PAPALOAPAN

La gran cantidad de ríos y lagunas que existen en la cuenca del Papaloapan y las condiciones geográficas –terreno plano– permiten que el municipio de Tlacotalpan se inunde con mucha facilidad (ver Figura 2). El río Papaloapan está formado por los ríos Santo Domingo y Valle Nacional. Asimismo recibe las aportaciones de los ríos Tonto, Tesechoacán y San Juan Evangelista y drena el 89 % restante de la cuenca (SEDESOL-Hábitat 2006, 35). Desde el año 1714 se han registrado inundaciones en la ciudad, algunas de ellas han provocado grandes estragos.

Figura 2. Ríos y humedales que circundan Tlacotalpan. Fuente: Evaluación del estado socio-económico actual de la zona de monumentos históricos de la ciudad de Tlacotalpan, Ver., y su entorno.

    En sus riveras hay diversas circunstancias que le contaminan en alto grado. En la parte alta de la cuenca se registran emisiones contaminantes por industrias como la papelera, cervecera y juguera. Desde su instalación, en la segunda mitad del siglo XX, provocaron la contaminación creciente de las aguas y el declive progresivo de la actividad pesquera (Fernández, 2013). En la parte baja, las emisiones están relacionadas con los ingenios cañeros.
    Otras causas de contaminación son las diversas descargas domésticas de aguas negras que se hacen de forma directa en todo el trayecto del río. No sin mencionar qué hay personas que arrojan desechos sólidos y residuos químicos de provenientes de talleres mecánicos y lavados de autos. La contaminación ha convertido la oportunidad de vivir junto a este majestuoso río en la mayor amenaza de los asentamientos humanos ribereños.


LA AFECTACIÓN AL PATRIMONIO CULTURAL

En 1944 (ver Figura 3) se registra la “Gran Avenida” que fue la inundación más desastrosa de la región hasta la registrada en 2010. Llegó a tener una altura de 1.20 metros sobre el nivel de la plaza central de la ciudad y tardó más de tres meses en regresar el agua a sus cauces normales, de igual manera, azolvó el río con sedimentos que impidieron el paso de embarcaciones. En la inundación de 1969 (ver Figura 4), el agua tuvo una altura promedio de 1.50 metros que provocó el desalojo total de la población (SEDESOL-Hábitat 2006).

Figura 3. Inundación de 1944. Fuente: Evaluación del estado socio-económico actual de la zona de monumentos históricos de la ciudad de Tlacotalpan, Ver., y su entorno.

    Durante el siglo XX hubo más de ocho inundaciones, tanto antes como después de haberse inscrito a la ciudad en la Lista del Patrimonio Mundial. Estas inundaciones ocasionaron la pérdida material de viviendas y sus bienes, la obstrucción de vialidades y deterioros significativos en la infraestructura urbana subterránea (ductos de drenaje y agua potable). También ocasionó el incremento de la fauna nociva y la proliferación de enfermedades gastrointestinales e infecciones en la piel. En la inundación de 2010 (ver Figura 5) se registró en el zócalo de la ciudad un nivel de agua de entre 1 metros y 1.15 metros de altura, este fenómeno provocó el desalojo de al menos 12 mil 600 habitantes, es decir, un 90 por cierto de la población del municipio (Morales, 2010).
    El patrimonio cultural de Tlacotalpan se encuentra sin ninguna protección ante el riesgo de otra inundación. No existe ningún órgano civil o acción colectiva que fomente la prevención de desastres (Ruiz, 2011) en la zona, si bien es cierto que el Estado cuenta con programas de atención a desastres naturales, solo van dirigidos al resguardo y protección de los habitantes. Estos planes de atención a contingencias dejan fuera los daños por reblandecimiento del subsuelo con afectaciones a la vivienda patrimonial, con lo cual se evidencia la pérdida de las características físico constructivas de muros y cimientos. Asimismo, durante el tiempo que están sumergidas las partes rasantes de las edificaciones –incluidas en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO– no hay acciones de consolidación o de monitoreo.
    Lo que un día el río significó como riqueza cultural y económica, actualmente, con su azolve y eventuales inundaciones, tiene como consecuencia el deterioro del patrimonio cultural. De ahí la importancia de contrarrestar, con un enfoque participativo, los efectos causados por los fenómenos hidrometeorológicos.


PROPUESTA DE ATENCIÓN

La carta de Burra para la conservación de lugares de valor cultural señala, en su artículo 2º, que “los sitios de significación cultural deberán ser salvaguardados y no deberán ser sometidos a riesgo o expuestos a un estado vulnerable” (ICOMOS, 2013 en Díaz, 2018). Dentro de las políticas de planificación estratégicas para un Sitio Patrimonio Mundial deben considerarse las vulnerabilidades y amenazas que lo pongan en riesgo (Díaz, 2018). Es por ello que, en Tlacotalpan, se deben manejar estrategias o políticas que, en vez de evitar la inundación, enseñen a la población a convivir con el río, para que, en caso de contingencia, ellos sepan tanto cómo resguardar sus vidas y pertenencias como proteger los objetos de valor cultural. Este tipo de estrategias son esenciales en los planes de manejo de los sitios Patrimonio Mundial.
    Tendrían que ser los propios usuarios cotidianos de un entorno patrimonial los que deben resguardar aquellos elementos que los vinculan con la historia, les dan identidad y, en ocasionas, son atractivos para estudiosos y visitantes.
    Considerando que las riberas del bajo Papaloapan tienen un grado medio-alto de fragilidad natural, que existe un creciente azolve del lecho del río, que la contaminación del sistema hidrológico de la cuenca no tiene precedente, que hay un rápido y constante cambio en los usos del suelo rurales, así como la presencia de decenas de comunidades en condiciones de dispersión y aislamiento, es urgente, de plazo inmediato y alta prioridad, la implementación de acciones de prevención y capacitación ante una contingencia. El trabajo conjunto de municipios cuenqueños es primordial, que no se esté a la espera de que serán autoridades externas las únicas responsables de atender los efectos de los fenómenos hidrometeorológicos. Las autoridades deben reflexionar sobre los ulteriores pasos que habría que dar –o evitar– ante el gran sistema hidrológico que es la cuenca del Papaloapan.
    La actual depresión económica regional podría cambiar si los propios habitantes se capacitan para la atención post contingencia. Los pescadores locales podrían obtener un empleo temporal en el restablecimiento de la vida cotidiana mientras que las condiciones regresan a la normalidad. Son los pobladores quienes deben tomar las riendas de la rehabilitación y coordinar a las demás autoridades. Una contingencia también puede ser la oportunidad de hacerse de recursos extraordinarios para el desarrollo.
    Las acciones a desarrollar para proteger el sitio de valor patrimonial deben ser:
· Tener un plan estratégico regional e integral de gestión de cuenca.
· Contar con un plan de contingencia municipal (tanto urbano como extraurbano) para enfrentar fenómenos hidrometeorológicos.
· Llevar a cabo acciones permanentes de desazolve del río hasta obtener un nivel que no represente una causa más de inundaciones.
· Evitar los cambios de uso de suelo, sobretodo de orden ecológico restrictivo a ecológico productivo.
· Fomentar, en lo local, una educación ambiental que permita defender el ecosistema y su riqueza, tanto hídrica como biótica.
· Crear un laboratorio permanente de salubridad de la cuenca.
    Es más económico ahorrar y prevenir durante los años que no hay desborde de río y estar preparado para las contingencias, que luchar sin éxito (haciendo bordos, muros de contención o barreras) contra uno de los ríos más caudalosos del país.


Figura 4. Inundación de 1969. Fuente: Centro de estudios mexicanos y centroamericanos, https://goo.gl/cCRRDu.

Figura 5. Inundación de 2010. Fuente: Gobierno del estado de Veracruz.

CONCLUSIONES

Si la situación ambiental continúa sin la intervención de correcciones en las estrategias generales de gestión de cuenca, dentro de dos décadas Tlacotalpan sufrirá tantas inundaciones que se podría perder, de forma permanente, su patrimonio cultural. El río, uno de los más importantes inspiradores de la cultura local, presentaría un alto nivel de toxicidad, no apto para la vida.
    Por el contrario, atender de inmediato la contaminación y el azolve, de forma indirecta se estaría haciendo la mayor acción de conservación del patrimonio cultural (y también del patrimonio natural) que se requiere. Si se toman las riendas de la situación durante la presencia de fenómenos hidrometereológicos se podrá garantizar, más que el título, el significado de ser la Perla del Papaloapan y Patrimonio Mundial de México.

Bibliografía

Díaz Fuentes DA (2018). La línea estratégica de mitigación del riesgo en los planes de manejo de los sitios de Patrimonio mundial: propuesta de un sistema de indicadores y su aplicación en Italia. Intervención 01(06):48-64.
Fernández Christlieb F (2013). En torno al trabajo de campo en la cuenca baja del río Papaloapan. Un proyecto de investigación sobre paisajes fluviales e identidad. Redalyc 81:126-135.
Guerrero Baca, Luis Fernando. Estudios de tipología arquitectónica. México, D.F.: Universidad Autonoma Metropolitana, 1997.
Morales T A, Lastra J y López R (2010). Inundado, 25 % de Veracruz; desalojan a 45 mil habitantes. La Jornada (p. 29). http://www.jornada.com.mx/2010/09/07/estados/029n1est (último acceso: 23 de 06 de 2018).
Ruiz Torija EL (2011). Patrimonio cultural y desastres: reflexión sobre el desencuentro entre el Estado y la población de Tlacotalpan, Veracruz, en el marco de las inundaciones de 2010. Antropología (INAH) 93:63-69.
SEDESOL-Hábitat (2006). Atlas de peligros del Municipio de Tlacotalpan. SEDESOL.
Voces de Veracruz (2012). Viva la Cuenca Radio. Tlacotalpan, Mexico. https://soundcloud.com/viva-la-cuenca-radio (último acceso: 24 de julio de 2018).

José Antonio Ochoa Acosta
Universidad Veracruzana
urbanoxalapa@gmail.com

Ana Aurora Fernández Mayo
Universidad Veracruzana
anafmayo@gmail.com



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