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Elementos No. 114              Vol. 26, Abril-Junio, 2019, Página 47

Aves comunes en Ciudad Universitaria de la BUAP

José Antonio González Oreja, Francisco Javier Jiménez Moreno, Juan Héctor García Chávez    Descargar versión PDF

Hay quien defiende que vivimos en el Antropoceno (Lewis y Maslin, 2015), una época geológica dominada por problemas ambientales ―como la contaminación, el cambio climático o la pérdida de biodiversidad― que se deben en gran parte a las actividades de las sociedades modernas (Miller y Spoolman, 2015). Uno de esos problemas es la urbanización: la concentración de las poblaciones humanas en ciudades, grandes urbes y megalópolis. En México, cerca del 80 por ciento de la población vive ya en entornos urbanos, y no se espera que la tendencia cambie en el futuro inmediato (INEGI, 2016).
    Entre otras consecuencias medioambientales, la urbanización repercute negativamente en la fracción de diversidad biológica que podemos encontrar en los entornos urbanos (Marzluff y cols., 2008). Afortunadamente, muchas ciudades cuentan con una colección de áreas verdes, como parques y jardines, plazas y zócalos, o panteones y “campus” de universidades. Las áreas verdes urbanas son valiosas desde un punto de vista ambiental, pues realizan ciertos servicios ecosistémicos (Cuadro 1) y permiten conservar una representación de los sistemas ecológicos que podríamos encontrar en los entornos naturales que rodean a las ciudades. Generalmente, en ellas hay una elevada cobertura de árboles y otras formas de vegetación que sirven como hábitat al grupo de seres vivos que cubriremos en este trabajo: las aves.




    Hasta hace poco, el conocimiento que los científicos tenían sobre las aves de las áreas verdes urbanas era muy limitado. Hoy día, la cantidad de publicaciones disponibles ha crecido considerablemente, tanto para Europa, como para América del Norte y Latinoamérica (véase, por ejemplo, MacGregor Fors y Escobar Ibáñez, 2017). En este trabajo prestaremos atención a las especies de aves más comunes en Ciudad Universitaria (CU), es decir, el campus central de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Aunque CU no es un jardín, ni una plaza, ni un zócalo, podemos considerarla como una de las áreas verdes más importantes en la Ciudad de Puebla. En efecto, en sus cerca de 100 ha se encuentran diversos usos del suelo, entre los que destacamos las zonas con una mayor cobertura de árboles, como algunos sectores del Jardín Botánico Universitario, y los cuerpos de agua, como el Lago de Arquitectura.
    Con este trabajo, que está en la línea de otros con objetivos similares (véase, por ejemplo, SEO/BirdLife, 2006; Del Olmo, 2012; Mendoza Cuamatzi y cols., 2012), queremos contribuir a que la comunidad universitaria de la BUAP tenga mayor conocimiento de la realidad natural con la que comparte el espacio donde realiza gran parte de sus actividades. Ya sea en ciertas estaciones, ya a lo largo de todo el año, numerosas especies de aves encuentran en CU su espacio vital. No es fácil encontrar un área verde urbana con un inventario de especies tan amplio como el de CU, pues acumula actualmente cerca de 160 especies (González Oreja, en prensa).
    De ellas, vamos a cubrir aquí solo una pequeña parte. Por lo tanto, no están todas las que son, ya que nos limitaremos solo a las aves más frecuentes, abundantes o fáciles de observar e identificar; pero sí son todas las que están. Para seleccionar las especies que integran este trabajo, (1) hemos revisado los antecedentes disponibles; (2) hemos realizado nuevo trabajo de campo en CU; (3) hemos consultado la información que albergan los portales en internet de los proyectos de ciencia ciudadana sobre aves, y (4) hemos solicitado ayuda a colegas que pudieran tener datos sobre las aves de CU. Para facilitar la lectura de este trabajo, utilizaremos solo los nombres comunes de las especies, aunque el lector interesado también puede encontrar los nombres científicos correspondientes (Cuadro 2). Además, para ayudar a la identificación de las especies, añadiremos datos sobre el tamaño de las aves (longitud, con la cola incluida; y en algunos casos, envergadura). Aunque los científicos que estudian las aves utilizan un orden concreto para presentar sus especies (el llamado orden taxonómico), en este trabajo las dispondremos según un orden simplemente alfabético.


LAS AVES TERRESTRES MÁS COMUNES EN CIUDAD UNIVERSITARIA

Hay cinco especies de aves con hábitos terrestres (es decir, que completan todo su ciclo biológico fuera del agua) que han aparecido en todos los itinerarios de observación de aves que hemos completado dentro de CU en la primera mitad de 2018: la matraca del Balsas, la paloma alas blancas, el papamoscas cardenalito, el pinzón mexicano y el zanate
mayor. Además, la paloma doméstica, el rascador viejita y el tirano chibiú han aparecido en casi todos los itinerarios; mientras que hemos registrado al gorrión doméstico y al saltapared cola larga con una frecuencia solo ligeramente menor. Por lo tanto, si cualquier integrante de la comunidad universitaria de la BUAP, o cualquier visitante de nuestro campus central, realizasen un itinerario de observación de aves dentro de CU y localizasen una especie con hábitos terrestres, es muy probable que se tratase de alguna de estas diez. Además, todas ellas son de carácter residente, por lo que podemos observarlas en CU a lo largo de todo el año.
    El gorrión doméstico (Figura 1) es un pájaro pequeño (de unos 15-16 cm de longitud). Muestra una apariencia distinta según el sexo (los científicos dicen que es una especie con “dimorfismo sexual”): en el macho, la cabeza es de color gris; la garganta y el pecho, negros, y el vientre y los flancos, grises; el resto del plumaje es de color café-avellana, y el pico, casi negro; en las hembras y en los jóvenes, el plumaje es todavía más apagado, de un color general café opaco, con las partes ventrales blanco-sucio. Al igual que la paloma doméstica (véase más adelante), es un ave originaria de Europa, que fue introducida en América en el siglo XIX. Habita generalmente en áreas perturbadas por las actividades humanas, y anida en cavidades que encuentra en postes y edificios. Suele observarse en grupos, pues es una especie gregaria. Se alimenta principalmente de semillas e insectos. Varios autores han señalado que este pájaro se comporta como una especie invasora, que puede afectar de modo negativo a las comunidades de aves nativas de México. Sin embargo, algunas investigaciones al respecto invitan a actuar con cautela y a incrementar nuestro conocimiento antes de aplicar ninguna medida que pretenda “controlar” los tamaños de población de este gorrión en México (González Oreja y cols., 2018).



Figura 1.
 Gorrión doméstico.


    La matraca del Balsas (Figura 2) es un pájaro mediano (de unos 17 cm de longitud). Su plumaje es de color café en el dorso y más claro (casi blanco) en el vientre, con manchas oscuras. Se trata de una especie que solo se distribuye de modo natural en México (los científicos dicen que es “endémica” de Guerrero, Oaxaca y Puebla). Suele anidar en cactáceas o palmeras. Se alimenta de insectos, arañas y otros invertebrados, que captura activamente entre el follaje.



Figura 2.
 Matraca del Balsas.

    La paloma alas blancas (Figura 3) es un ave de tamaño mediano (de unos 30 cm de longitud) y perfil esbelto. En vuelo, es fácil observar una franja larga y estrecha de color blanco a lo largo del ala, lo que le da su nombre. Su cola es redondeada, con una barra terminal blanca. Es una especie que podemos observar en solitario, en parejas, o quizás en pequeños grupos, de menos de diez individuos. Se alimenta generalmente en el suelo, de semillas, pequeños frutos e invertebrados.



Figura 3.
 Paloma alas blancas.

    La paloma doméstica (Figura 4) es una paloma grande (de unos 35 cm de longitud) y robusta. De color generalmente gris claro, aunque puede presentar diferentes patrones en su plumaje. Es originaria de Europa y ha sido introducida a prácticamente todo el mundo. Habita en áreas urbanas, suburbanas y rurales. Se trata de una especie gregaria, excelente voladora, que anida en edificios. Se alimenta en el suelo de semillas, insectos y otros recursos, incluyendo algunos de nuestros desperdicios.



Figura 4.
 Paloma doméstica.

    El papamoscas cardenalito (Figura 5) es un pájaro pequeño (de unos 15 cm de longitud), también con “dimorfismo sexual”: el plumaje del macho resulta muy colorido, rojo en las partes ventrales y café muy oscuro en las dorsales, con un vistoso antifaz en la cara, mientras que el de la hembra es más apagado, de color pardo-grisáceo. Podemos observarlo en solitario, o en parejas. Es un cazador activo que se alimenta de insectos y otros invertebrados voladores que generalmente atrapa en el aire.



Figura 5.
 Papamoscas cardenalito.


    El pinzón mexicano (Figura 6) es un pájaro pequeño (unos 13-15 cm de longitud), que también presenta “dimorfismo sexual”: el macho tiene un parche rojo encendido en la frente, la garganta y el pecho, y es más vistoso que la hembra, de color café con estrías en el cuerpo. Habita en áreas tanto rurales como urbanas. Se trata de un ave que podemos observar sola o en pequeños grupos. Se alimenta de semillas, pequeños frutos o invertebrados, que encuentra en el suelo o entre el follaje.



Figura 6.
 Pinzón mexicano.


    El rascador viejita (Figura 7) es un gorrión de tamaño mediano (unos 23 cm de longitud) y rechoncho. Su plumaje, muy parecido en los dos sexos, es de color pardo grisáceo, con la corona ligeramente más rojiza. Habita en áreas tanto rurales como urbanas. Suele verse solo, en parejas o a veces en pequeños grupos. Se alimenta en el suelo, o entre el follaje, de semillas, pequeños frutos e invertebrados.



Figura 7.
 Rascador viejita.


    El saltapared cola larga (Figuara 8) es un pájaro pequeño (unos 13 cm de longitud), fácil de identificar por su plumaje de color café-grisáceo en el dorso, más claro en el vientre; por su cola larga y oscura y por su pico curvo. No muestra “dimorfismo sexual”. Habita en áreas cubiertas por arbustos, matorrales o sotobosque. Anida en pequeñas cavidades, tanto naturales (en terraplenes o rocas) como artificiales (en postes y edificios). Se le ve solo o en parejas, principalmente entre la vegetación baja. Se alimenta de invertebrados e insectos.



Figura 8.
 Saltapared cola larga.


    El tirano chibiú (Figura 9) es un pájaro mediano (unos 20-23 cm de longitud), con un plumaje muy similar en ambos sexos: de color verde-grisáceo en el dorso, con el pecho gris y el vientre amarillo; la garganta es casi blanca, bajo el pico. Resulta común en áreas con árboles dispersos, donde suele posarse en las partes altas y despejadas. Desde allí puede capturar insectos e invertebrados voladores, que atrapa al vuelo, regresando adonde estaba posado.



Figura 9.
 Tirano chibiú.


    Finalmente, el zanate mayor (Figura 10) es un ave grande (unos 40 cm de longitud), inconfundible, con un plumaje negro iridiscente en el macho (de cola en forma de cuña), y café oscuro en la hembra. Es fácil observarlo tanto en solitario, como en parejas y también en grupos, pues es de carácter gregario. Además, es muy vocinglero y puede resultar molesto, en especial en los dormideros donde se congrega al anochecer. Habita en áreas tanto rurales como urbanas. Su alimentación es omnívora, y puede alimentarse de lo que le resulte más abundante.



Figura 10.
 Zanate mayor.


LAS AVES ACUÁTICAS MÁS COMUNES EN CIUDAD UNIVERSITARIA

Por su parte, el conjunto de aves comunes en Ciudad Universitaria que completan al menos alguna fase de su ciclo biológico en hábitats acuáticos es más reducido, y ninguna especie ha aparecido en todos nuestros itinerarios. Según nuestros datos, las tres especies acuáticas más frecuentes son la garza blanca, la garza dedos dorados y el pato de collar.
    La garza blanca (Figura 11) es un ave grande (con una longitud de unos 90-100 cm, y una envergadura de unos 130 cm), espectacular y esbelta, de un vistoso plumaje blanco en ambos sexos (es decir, sin “dimorfismo sexual”). Sus patas son negras, y su pico, amarillo. Su abundancia dentro de CU cambia a lo largo del año y podemos observarla, generalmente en solitario, tanto en el Lago de Arquitectura como en la Laguna del Jardín Botánico Universitario. Se alimenta de animales acuáticos, como invertebrados, peces, anfibios o algunos reptiles.



Figura 11.
 Garza blanca.


    La garza dedos dorados (Figura 12) recuerda a la garza blanca, pero es de menor tamaño (con una longitud de unos 50-60 cm, y una envergadura de unos 105 cm). También tiene un vistoso plumaje blanco, con patas oscuras, pero su pico es de color negro, y sus dedos, amarillos. Su abundancia también cambia a lo largo del año, y podemos registrarla (generalmente en solitario) en los cuerpos de agua ya mencionados. Al atardecer, podemos observar grupos de esta especie, algunos de ellos con cerca del medio centenar de individuos, volando sobre Ciudad Universitaria. Se alimenta de invertebrados, peces, anfibios o reptiles.



Figura 12.
 Garza dedos dorados.


    Finalmente, el pato de collar (Figura 13) es un pato relativamente grande (con una longitud de unos 60 cm), de color café oscuro, con un parche (“espejuelo”) de color azul en las alas. Aunque ambos sexos son muy similares, el pico del macho luce generalmente de color verde amarillento, mientras que el de la hembra suele verse amarillo-anaranjado.



Figura 13.
 Pato de collar.


Es una especie gregaria, que se reproduce en los cuerpos de agua de CU, donde hemos observado familias con hasta ocho pequeños patos en primavera y verano. Se alimenta de semillas e invertebrados (Nota: muchos autores, por ejemplo, Clements y cols., 2018) consideran que en los cuerpos de agua del altiplano de México habita una especie distinta al pato de collar, y admiten la validez del así llamado pato mexicano, o triguero [Anas diazi]. Nótese que A. diazi es una especie “endémica” de México, y que la Norma Oficial Mexicana NOM-059-Semarnat-2010 considera a estas poblaciones como “Amenazadas”. Así pues, los cuerpos de agua de Ciudad Universitaria contribuyen también a la conservación de estas poblaciones, endémicas y amenazadas).


AGRADECIMIENTOS

A la Dra. Maricela Rodríguez Acosta, directora del Jardín Botánico Universitario de la BUAP. Este trabajo no habría sido posible sin la ayuda de la Secretaría de Investigación y Estudios de Posgrado de la Facultad de Ciencias Biológicas de la BUAP; de la Vicerrectoría de Investigación y Estudios de Posgrado de la BUAP (Proyectos 00625/2017 y 00418/2018); y, sobre todo, del Programa para el Desarrollo Profesional Docente para el Tipo Superior (SEP-PRODEP; Proyecto BUAP-PTC-522).

REFERENCIAS

Berlanga H, Gómez de Silva H, Vargas Canales VM, Rodríguez Contreras V, Sánchez González LA, Ortega Álvarez R, Calderón Parra R (2017). Aves de México: Lista Actualizada de Especies y Nombres Comunes. Actualización AOS. México DF: CONABIO.
Clements JF, Schulenberg TS, Iliff MJ, Roberson D, Fredericks TA, Sullivan BL, Wood CL (2018). The eBird/Clements checklist of birds of the world: v2018. Recuperado de: http://www.birds.cornell.edu/clementschecklist/download/.
Del Olmo G (2012). Aves Comunes de la Ciudad de México. Ciudad de México: Bruja de Monte.
González Oreja JA (En prensa). Las Aves de la BUAP. Una Invitación.
González Oreja JA, Zuria I, Carbó Ramírez P, Charre GM (2018). Using variation partitioning techniques to quantify the effects of invasive alien species on native urban bird assemblages. Biological Invasions 20:2861-2874.
Inegi (2016). Conociendo México. 6a Ed. Aguascalientes: Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
Lewis SL, Maslin MA (2015). Defining the Anthropocene. Nature 512:171-180.
MacGregor Fors I, Escobar Ibáñez JF (Eds.) (2017). Avian Ecology in Latin American Cityscapes. New York: Springer.
Marzluff JM, E Schulenberger, W Endlicher, M Alberti, G Bradley, C Ryan, C ZumBrunnen, U Simon (Eds.) (2008). Urban Ecology. An International Perspective on the Interaction Between Humans and Nature. New York: Springer.
Mendoza Cuamatzi R, Rose Burney J, Jiménez Moreno FJ, Escobar Pérez V (2012). Las Aves del Municipio de Puebla. Puebla: Peace Corps, USA; CONABIO; H. Ayuntamiento Puebla y SEMARNAT.
Miller GT, Spoolman SE (2015). Environmental Science. 15th Ed. Boston: Cengage Learning.
Seo/BirdLife (2006). Aves Comunes en los Espacios Verdes de la Ciudad de Madrid. Madrid: seo/BirdLife.


José Antonio González Oreja
Facultad de Ciencias Biológicas, BUAP
jgonzorj@hotmail.com

Francisco Javier Jiménez Moreno
Juan Héctor García Chávez


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